Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

viernes, 11 de junio de 2010

Sunshine: 6ª Parte

-Creo que a Oliver le gusta tu prima.-Insinuó Jason, algo pensativo. Gwen, mientras tanto, llevaba unos vasos a la cocina.
-¿Estas seguro?-Se volvió para mirarlo.
-Basta ver como la mira…-Sonrió.-Aunque creo que a Helen también le gusta mi amigo.
-Ahora que lo dices, puede que tengas razón.-Recordó lo que sucediera una semana atrás, cuando ellos se vieron por primera vez. Pero todo razonamiento se nubló mientras regresaba junto a Jason. Sabía que tenía un objetivo: conquistarlo. Estaba decidida a besarlo. No importaba lo que fuera a suceder después. Tenía que hacerle caso a sus impulsos.
-¿Pasa algo Gwen?-Inquirió, al ver que se acercaba peligrosamente a él. Aunque no era para nada incomodo tenerla cerca. Muy cerca.
Sin más preámbulos Gwen lo tomó del cuello y lo acercó a su boca, para terminar besándolo apasionadamente. A Jason no le costó demasiado acoplarse, ya que sentía las mismas ganas de besarla.
Lo que había comenzado como un tímido acercamiento, fue poco a poco de la dulzura, hasta transformarse en un frenético beso. Pero eso iba más allá de una mera atracción corporal. Era algo que tenían en común, algo que ambos sentían por igual: amor.
-Gracias Jason por…-Oliver entró en la sala y quedó atónito por la escena con la que se había encontrado. Gwen y Jason estaban besándose fogosamente en el sillón. Al notar su presencia, ambos se separaron, avergonzados con Oliver, por como los había encontrado.
-Perdón.-Dijo Gwen, apenada.
-Este…-Se rascó la cabeza, algo incomodo.-Pueden seguir con lo suyo…ya me iba.-Sonrió. Sin darle tiempo a Jason de que lo detuviera, se marchó. Volvieron a quedar a solas otra vez.
-Bueno. Yo también debería irme.-Dijo Gwen, encaminándose hacia la puerta. Pero Jason la frenó, tomándola del brazo y apegándola a él.
-No Gwen. Me gustaría que te quedaras esta noche.-Susurró. Gwen no pudo rechazar esa inmejorable oferta.
A medida de que iba conduciéndola a su cuarto, Jason no podía dejar de besarla. Quería conocer cada centímetro de Gwen a la perfección. Hacía tiempo que no sentía algo parecido por alguna chica y, mientras le quitaba la ropa, le susurró que la quería.
Gwen solo quería dejarse llevar por las caricias y los besos de Jason. Jamás había disfrutado estar con alguien y, en el fondo de su alma, algo le decía que había sido Jason a quien tanto esperó para ser feliz.
La mañana los encontró abrazados y profundamente dormidos, luego de que pasaran la noche haciendo el amor. Ambos sentían que habían encontrado en el otro, eso que tanto buscaron y no habían encontrado. El destino quiso que se cruzaran, para que encontraran, al fin, su hogar.

El sonido del timbre lo despertó de un tirón. La noche anterior le había sido difícil conciliar el sueño. Oliver no podía sacar de su cabeza a Helen. Su voz, sus ojos, su sonrisa. Simplemente no dejaba de pensar en ella. Eso lo preocupaba, pero también le hacia bien. Se estaba volviendo a enamorar y tenía miedo de perder a Helen, como perdiera a Kate. Pero no podía evitar pensar en ella, recordarla, suspirar por Helen. Dejaría que esto madurara a su tiempo, para saber si la amaba realmente.
El timbre sonó otra vez y no tuvo más remedio que saltar de la cama, ponerse una remera e ir a ver de quien se trataba. Para su sorpresa, Charlotte estaba del otro lado, muy sonriente.
-¡Buenos días!-Saludó cantando.-Traje el desayuno.-Dijo entrando al departamento. No le había dado tiempo a Oliver para que la saludara. Ella era una gran amiga, casi una confidente y amante, a veces. Un productor los presentó y, de ahí en más, formaron una bonita amistad. Luego de lo que pasara con Kate, descubrió que en Charlotte también había una mujer, una amiga con la que podía acortarse sin compromiso. Ni siquiera eso quebró la amistad que había entre ellos, ya que sabían que nunca pasaría de eso.
-Hola, Charlotte.-Saludó entre bostezos. Mientras él estaba en el baño, ella fue acomodando en la mesa todo lo que había traído. -¿Qué tal el viaje?-Irrumpió Oliver en la sala, otra vez, sacudiendo su cabello mojado. Hace dos semanas que no la veía.
-Perfecto.-Sonrió, mientras servía el jugo.-Trabajé bastante, buscando nuevos talentos.
-¿Y a quienes probaste? ¿Son buenos?-Dijo, llevándose una tostada a la boca.
-Son geniales. Esos italianos tienen una voces extraordinarias.-Sonrió.-Ellos son realmente buenos.
-¡Ah, qué bien!-Exclamó, aunque no le interesaba demasiado lo que ella estaba diciéndole, ya que Helen revoloteaba en su mente.
-¿Y tú?-Retomó.-Estuve fuera dos semanas, ¿qué tienes de nuevo para contarme?
-Ya sabes…-No tenía idea por donde empezar.-Paso más tiempo en el estudio que aquí. Estuve dedicando todo mi tiempo en el nuevo disco. En uno o dos meses estará listo…creo.
-¡Qué bien!-Exclamó.-Seguro saldrá todo muy bien.
-Puedes estar segura de ello.-Sonrió.-Veo a Alex más inspirado que en otras épocas.
-¡Hey!-Exclamó, algo disgustada.-Tú y Jason también saben como hacerlo…y muy bien.
-¿Estuviste con Jason y no me lo dijiste?-Bromeó, haciendo que Charlotte riera a carcajadas.
-Oliver…por favor.-Dijo avergonzada. -¿Por qué no hablamos de otra cosa?
-Bien…mmm…no sé…-Se quedó pensativo. -¿Te enamoraste de algún italiano?-De repente, Charlotte se puso totalmente seria ante esa pregunta.
-No. Fui a trabajar.-Respondió inexpresiva. -¿Acaso tú sí te enamoraste?-Replicó, en cambio.
Se hizo un silencio entre ambos. En otro momento, esa pregunta habría tenido una respuesta negativa. Pero ahora, la situación había cambiado. El motivo era uno solo: Helen. Ella había puesto a la vista todo lo que llevaba escondido desde que Kate se marchara. Ni siquiera la conocía profundamente y ya estaba… ¿enamorado?
-Creo.-Respondió dubitativo.
-Ah.-Se limitó a decir. Algo en Charlotte se había decepcionado al escuchar esa respuesta. Existía la posibilidad de que Oliver se haya enamorado de alguien…y no era precisamente ella. Desde la primera vez que lo vio, quedó completamente enamorada de él. Pero tuvo que resignarse a ser su incondicional amiga, a la espera de una oportunidad. La cual apareció, no mucho después, cuando la novia que tenía lo dejó. Per en aquel momento no tuvo la valentía de confesarle que lo amaba. Solo se conformó con meterse en su cama y hacerlo cuando a Oliver se le antojaba. Sin embargo, él no se dio cuenta en lo más mínimo de lo que ella sentía. Y ahora aparece cualquier tonta y se lo arrebata…eso era algo que no estaba dispuesta a tolerar.
-¡Charlotte!-Oliver dio una pequeña palmada que hizo regresar a su amiga a la realidad. Pero el celular de esta comenzó a sonar e interiormente ella agradeció tener una excusa para poder salir de allí lo más pronto posible.
Quedaron en volver a encontrar, aunque Oliver la notó un tanto extraña cuando se despidieron.
Cuando Charlotte se marchó, Oliver se tiró en el enorme sillón de la sala y cerró los ojos. Necesitaba pensar en la respuesta que le había dado a su amiga. ¿Era posible que en tan poco tiempo amara a Helen? ¿Por qué pensaba en ella todo el día? ¿Por qué no podía sacarla de su cabeza? ¿Por qué? Su mente estaba abrumada de tantos interrogantes y ninguno tenía respuesta.
Había sido una mañana nublada, pero de pronto, el sol asomó por la ventana, dándole de lleno en el rostro. Ese brillo trajo consigo algún destello de lucidez a los pensamientos de Oliver. Debía verla, hablar con ella, saber si era más importante se lo que admitía. Tenía que hacerlo…cuanto antes, mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario