Se dejó caer en el sillón de la pequeña sala, ya sin fuerzas para nada más. Estaba devastada, herida, moribunda, tal vez. Las palabras que dijera Tim giraban en su cabeza, intentado encontrar alguna salida, pero era inútil. Estando allí, en su casa, Luján se permitió llorar sin miedo de ser vista. Paloma la miraba sorprendida por el estado en que había llegado su prima.
-¿Qué te pasó?-Se apresuró a acomodarse a un lado de ella, acariciándole la espalda.-Por favor, cálmate. Cuéntame que te sucedió.-No podía ver que su prima esté en aquel estado de desconsuelo y desesperación. Pero supuso que el culpable de que Luján se encontrara así no podía ser otro, más que Tim Owen. Cada vez que Luján intentaba responderle, las palabras se ahogaban en su llanto. No lograba encontrar calma alguna.-Fue Tim, ¿verdad? ¿Se pelearon? ¿Discutieron? ¿Qué te dijo?
Luján dio un profundo suspiro, mientras secaba sus lágrimas. Eso le sirvió para tomar fuerzas y contarle a Paloma lo sucedido.
-Él me utilizó. No me ama. Jamás lo hará.-Era preferible decirlo todo de una vez, para que no siguiera lastimándola. Le costaba decirlo, le costaba aceptar que un hombre como Tim la hubiera utilizado.-Pensé qué podría sobrevivir al dolor de alejarme de Tim. Me di cuenta que no. Lo necesito. Lo amo. Jamás voy a poder ser feliz sin él.
-Tienes que superarlo.-Intentó animarla.-Tienes que ser fuerte y seguir para adelante. Él no es el único hombre sobre la tierra. Tal vez hay alguien más, esperándote. Alguien que puede hacerte inmensamente feliz por el resto de tu vida.
-Tim es quien me hace feliz.-Sentenció.-Antes lo amaba, sin siquiera conocerlo. Ahora lo amo más todavía, luego de todo lo que pasó.-Se cubrió la cara, mojando sus manos con su llanto.
-¡Por Dios, Luján!-Exclamó molesta.-No puedes dejar que tu vida se marchite por creer que Tim es el único. Tienes mucho por que vivir.-La obligó a que la mirara, tomándole el rostro.-Mírame. Sé que lo amas. Sé que no será fácil olvidarlo. Pero debes hacerlo. No dejes que él acabe contigo.
-Ya no puedo sacar a Tim de mí. Es muy tarde para intentarlo.-Se puso de pie y se encaminó a su habitación.
-¡No puedes ser tan testaruda!-Paloma también se levantó del sillón.- ¡Reacciona, Luján!
Esta se dio vuelta, con la intención de enfrentar a su prima.
-¡No pienso hacerlo! ¡Entiéndelo! Yo siempre…-No acabó de completar su descargo, cuando se desmoronó en el piso. Paloma se apresuró a levantarla y recostarla sobre el sillón.
Luego fue en busca del número de su médico personal, quien era de mucha confianza para ella. Este no tardó demasiado en llegar. Juntos llevaron a Luján hasta su cuarto y, luego, el médico se quedó a solas con su prima. En su cabeza no cabía la idea de desmoronarse así por amor. No entendía como Luján todavía seguía amando a ese imbécil, que fue capaz de divertirse con ella, para abandonarla después.
Podía ver en sus ojos el amor que le guardaba y menos la entendía. Paloma, en cambio, jamás dejaría que un hombre la tratara así. Era bastante dura con los hombres. Quizás por eso estaba sola a sus veintiocho años. Para ellos, era insoportable. Y no le importaba demasiado. Pensaba que cambiaría el día que realmente amara a alguien. Aunque faltaba mucho para que eso sucediera. No estaba tan mal llevando una vida de soltera. Lo prefería así.
Todo lo contrario a su prima: ella ya había conocido al amor de su vida. Lo peor que le hubiese podido pasar era que lo conociera. Y lo conoció. Se acostó con él. Eso solo acentuaría su amor mucho más, hasta un punto que ya sea irremediable. Luján le daba lástima. Con veintiún años, ya estaba condenada a sufrir por un miserable, que no supo amarla del mismo modo, de por vida. Eso era lo que más lamentaba. Pero ese Tim no se saldría con la suya. Lo buscaría y le diría unas cuantas verdades, para que sepa que es el único culpable de que su prima esté sufriendo. Ese maldito sabría a quien acababa de romper el corazón.
El doctor Quinn salió del cuarto, con un semblante despreocupado. Casi alegre. Eso la extrañó por completo. Aunque Luján no debía tener nada serio. Estaba con las defensas bajas. De seguro eso provocó su desmayo.
-Su prima se encuentra en perfecto estado. Es normal que se produzcan desmayos, en el estado en que se encuentra.-Sonrió, saliendo del cuarto.
-¿No tiene nada grave, no? –Inquirió extrañada.
-No, claro que no. Ella está en perfecto estado. Deberá cuidarse mucho, ya se lo he dicho a ella. También debe hacer reposo absoluto.
-Doctor…no lo entiendo.
-Su prima me pidió que no le contara nada. Pero creí conveniente hacerle estas recomendaciones.
-Sí, claro. Ahora hablaré con ella.-Dijo, un tanto confundida. El doctor Quinn se marchó, segundos después. En tanto ella se dirigió a donde estaba Luján, bastante intrigada. Algo más había que un simple desmayo y esperaba que su prima se lo contara cuanto antes.
Oyó que el médico estaba hablando con Paloma, aunque le había pedido expresamente que no le contara la novedad. Quería ser ella quien le contara a su prima lo que ocurrió. Se sentó en su cama y se abrazó a sus rodillas con fuerza. Por un instante, el dolor y la desesperación la habían abandonado. Aunque ya no estaba sola…
Tenía una hermosa sensación de calma, pero también sentía a Tim muy adentro suyo. Era normal. Y no le molestaba. Esbozó una tímida sonrisa, mirando a su alrededor. Nada sería igual, eso era muy claro. Una nueva etapa en su vida acababa de comenzar. Por más que el dolor que le causaran las palabras de él seguiría estando, también sabía que tenía por algo por lo que seguir…mejor dicho, alguien.
Volvió a preguntarse si había imaginado algo como lo que le estaba ocurriendo. Hasta tener intimidad con Tim, lo había imaginado. Lo que vino después, nunca estuvo en sus sueños, menos las palabras de él. Mucho menos hubiera imaginado lo que le ocurría ahora. Eso jamás se le cruzó por la mente. Ahora era una realidad. Una dulce realidad.
-¿Qué te dijo el médico, Luján?-Irrumpió Paloma, cerrando la puerta detrás de ella. Aparentaba una falsa tranquilidad: podía notar la intriga que tenía por saber lo que le sucedía. Luján se corrió su enrulado y corto cabello de la cara, con una sonrisa más acentuada.-No te entiendo.-La miro desconcertada.- ¿Sigues mal? ¿Entendiste lo que te dije? ¿Te diste cuenta de que vales mucho más que ese tipo?
-Valemos…-Se apresuró a aclarar, sin perder la sonrisa.
-¿A qué te refieres?
-Me refiero a que Tim no pudo alejarme de él. Ahora está más adentro mío todavía. Mucho más.
-Por favor, Luján. No me asustes. Dime qué es lo que te pasa de una buena vez.-Comenzaba a alterarse. El tono cálido que su prima estaba utilizando no le gustaba para nada. Algo se traía entre manos.
-A esto me refiero…-Estiró las piernas y se acarició suavemente la barriga.-Estoy embarazada, primita.-Sus ojos tomaron un brillo que nunca antes habían experimentado.-Estoy esperando un bebé de Tim.
A pesar de las cosas horribles que le dijo, él le había dado el regalo más hermoso que podía esperar: un hijo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario