Todo el camino Luján se mantuvo en silencio. Era la primera vez que tenía ese sentimiento de real resignación. Cuando todo comenzó, sabía que para ella no había lugar en la vida de Tim. Pero su corazón no lo sentía así. Cada vez que estaba con él creía que lo ayudaba a olvidar a su esposa… pero estaba equivocada. Esa mañana le quedó muy claro que Tim ya no quería saber de ella. Lo mismo había hecho con los recuerdos de Julia: había huido de Battle para no seguir sufriendo con reminiscencias de su pasado. Ahora era ella de la pretendía huir. Aunque si no la necesitaba… ¿por qué se había ido así?
Huyó de Battle porque seguía amando a su esposa, pero su recuerdo lo lastimaba. Ahora se había ido abruptamente de Bexhill, sin embargo, el motivo no era el mismo. Tim no la amaba, se lo había dejado muy en claro. Aún así… ¿por qué había algo que no le terminaba de quedar claro en toda esta historia? Tal vez era la mínima esperanza que quedaba dentro de ella, la que la movilizaba a pensar que los motivos podrían ser los mismos. Quizás parecidos…Pero era imposible.
Razones para desistir se le habían aparecido de a montones. Tenía que meterse en su cabeza que nunca volvería a verlo…después de todo, él siempre fue un imposible. Por una casualidad del destino o un golpe de suerte, lo conoció de todas las maneras posibles. Pero solo había sido un hermoso sueño, un hechizo a corto plazo.
No obstante, en su vientre, tenía la prueba de que aquello fue real y que jamás se separaría de Tim.
Se pasó el día entero en su habitación. Paloma le alcanzó algo para comer y, si de ella dependía, no habría aceptado. Pero alguien más dependía de ella, por lo que no tuvo más remedio que aceptar la generosidad de su prima.
Intentó desviar, por un momento, de Tim y sus extrañas formas de actuar. Buscó entre sus cosas y encontró un libro que le caía justo a la situación que estaba viviendo: Tiempo de espera. El mismo fue escrito por la escritora mallorquina Carme Riera y trata sobre el diario que ella misma escribió en su segundo embarazo.
Luján recordó que su madre se lo había obsequiado años atrás. Nunca le había llamado demasiado la atención, pero por algo lo trajo consigo a Inglaterra. Una especie de presentimiento, premonición…
Se recostó en la cama y, mientras acariciaba su panza, abrió el libro casi en el medio. Era la página ochenta y dos. Se le antojó leer el pequeño párrafo, que se encontraba al final de la hoja:
“Tu padre te ha notado por primera vez. Te movías mucho y yo he cogido su mano para ponerla sobre ti. Constato aquí la primera vez que te ha acariciado. Había mucha ternura en sus ojos.”
Luján suspiró amargamente al leer esa pequeña reseña. Quiso llorar. Imaginaba un momento así con Tim. Posando su mano sobre la panza, sintiendo al bebé moverse…era solo una ilusión. Como lo había sido desde un principio, solo que ella no lo había notado. Deseó con todas sus fuerza que su situación fuera distinta. Se suponía que era el momento más feliz que le tocaba vivir. Estaba embarazada del hombre que tanto amaba, pero este ni siquiera lo sabía. Y tal vez jamás lo sabría. Dejó el libro a un lado y comenzó a hablarle a su bebé. Tenía la inmensa necesidad de transmitirle un poco de paz a su hijo. Además, era la primera vez que se animaba a hablarle en los pocos días que llevaban juntos.
-Me encantaría que tu papá este con nosotros…pero eso es imposible, amor.-Se frotaba la panza suavemente, formando círculos con sus manos.-Pero quiero que sepas que te amo desde el instante en que me enteré que estabas dentro de mí.-Se sentó en la cama e inclinó toda su espalda, para llevar su cabeza hasta su vientre.-Eres el regalo más lindo y maravilloso que la vida pudo haberme dado.-Una incipiente lágrima asomó por su mejilla.-Te amo bebé…
Paloma irrumpió en la habitación y se conmovió con la escena que había hallado. Abrazó fuerte a Luján, haciéndola sentir que no estaba sola.
-¿Están mejor?-Inquirió tímidamente.
-Sí…un poco. Gracias Paloma.-Tomó un pañuelo, para secarse las lágrimas.-Pero ya tome una decisión…
-¿Qué fue lo que pensaste prima?
-Me vuelvo para Argentina. No puedo seguir más aquí.
-¿Qué dices? El médico dijo que aún debes hacer reposo, no puedes viajar.
-Pero no me sirve de nada quedarme en Bexhill. Me hace mucho mal. Y eso también afecta a mi bebé.
-Mira…-Se mantuvo en silencio unos segundos, pensativa.-La hermana de mi ex novio vive en Londres. Ella es muy amiga mía. Si quieres, le pregunto si puedes ir para allá.
-No me gusta molestar, Paloma.-Hizo una mueca de disconformidad.-Además, ¿Qué pasará contigo?
-Hoy me llamaron para informarme sobre un trabajo allí. Solo me faltan detalles para conseguir ese empleo.-Sonrió, intentando llevarle tranquilidad a Luján.
-¿Enserio?-No podía creer que Paloma siempre tenga algo para solucionar su vida…
-¡Claro!-Exclamó.-Irás tu primero. ¿Qué te parece?
-Cuanto antes, mejor prima.-La abrazó de nuevo. Le debía demasiado a Paloma, siempre había estado cuando la necesitó. Y por más que le costara aceptar que con Tim no estaría jamás, ese era un buen principio para recomponer su vida. Y comenzar a planear la de su hijo.
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