Al verlo, se abalanzó hacia él, desesperada, como queriendo tocarlo, para saber si todo lo que estaba sucediendo era verdad o una horrible pesadilla. Se arrodilló junto a la cama, lo contempló unos segundos y le acarició suavemente la mejilla. Pero este la miraba con una indiferencia extraña, como si nunca se hubiese…como si nunca se hubiesen tratado.
-Peter, por fin te encuentro.-Murmuró.-Te sacaré de aquí.-Sonrió nerviosa. Pero él no respondió. Seguía en esa actitud casi altanera, en lugar de alegrarse porque alguien se preocupaba por él.- ¿Estás bien Peter?-Retomó, un tanto desconcertada.- ¿Necesitas algo o quieres…?
-De ti no quiero nada.-Cortó.-Vete. No tienes porque seguir fingiendo conmigo.
-¿Fingir qué?-Preguntó más extrañada que antes. ¿Qué diablos pasaba con Peter? ¿Tan mal lo habían tratado?
-¡Basta Lily!-Gritó hastiado. Ella se empecinaba en seguir actuando y era algo que se tornaba imposible de soportar.-Ya sé que tú y tu noviecito hicieron esto, ¿no te alcanza con verme así? Bien ya ganaste.
Lily bajó la mirada y dejó escapar una tenue lágrima en silencio. Todo la había superado por completo. Primero Sam. Y ahora Peter. Parecía ser que todos se pusieron de acuerdo para hacerla sentir desdichada, como la peor basura del mundo. En quien había puesto todas sus esperanzas, ahora la trataba como a una cualquiera y sin una sola razón coherente. Pero no podía quedarse callada y dejarse maltratar por él…de ninguna manera. Él tenía que saber que era lo que realmente sucedía y su deber hacérselo saber. Meditó unos segundos lo que diría, hasta que tomó la palabra.
-No sé lo que te hayan dicho o lo que escuchaste…-Suspiró.-Pero yo no tengo nada que ver con esto. Esto fue…
-Lily me tienes harto.-Volvió a interrumpir.-Si no tienes nada que ver, como dices, ¿Cómo es que…?
-¡Por Dios, Peter, déjame terminar!-Esta vez la que se cansó fue ella.-Cuando te llevaban, alguien me llamó por mi nombre.-Dijo más calma.-En ese momento no razoné con claridad, pero hace unos días lo repensé y llegué a la conclusión de que Sam tenía que ver con esto.-Tomó una bocanada de aire. Le era bastante difícil continuar.-Lo seguí y aquí estoy. Esa es la verdad.
-No te creo. No pienso creerte una mentira más.-Sentenció Peter.
-Después discutiremos eso.-Replicó.-Ahora tenemos que irnos…
-Contigo no voy a ninguna parte.
-No te lo estoy preguntando, Peter. Nos vamos y punto.-En su apuro por sacarlo, no se dio cuenta de que la puerta se había abierto. Ya no estaba solamente con Peter…Sam había regresado.
-¿Lily?-Inquirió sorprendido.- ¿Qué…qué haces aquí?
Ella giró muy lentamente, sabiendo que lo que se le venía no era para nada alentador. Temía por la reacción que este tuviera.
-Te hice una pregunta.-El tono de su voz se elevó y la tomó del brazo, levantándola del suelo, con violencia.
-Déjame.-Se soltó.-Pensé que habías cambiado. Ahora veo que me equivoque…y mucho contigo.
-No estamos para discutir eso… ¡Maldita sea!-Se alteró aún más.- ¿¡Para que mierda viniste!?
-Vine a… ¿y a ti qué te importa?-Lo desafió. La situación se ponía cada vez más tensa.
-¿Viniste a llevártelo, cierto?-Sintió un desprecio que jamás imaginó sentir por Lily. Sabía que vino por Peter. Y eso lo llenaba de rabia en estado puro.- ¡Maldita puta! ¡Te gusta! ¡Maldita sea, te gusta! ¡Por eso viniste, para llevártelo! ¡Eres una puta!
-¡Sam ya basta!-Gritó fuerte.- ¡No te soporto!
-Tú no te vas a ninguna parte.-La empujó, haciendo que cayera sentada al piso.-Menos con este. ¿Entendiste?
Lily puso su cabeza en medio de sus rodillas y comenzó a llorar desconsoladamente. No podía creer que todo se haya tornado peor de lo que hubiera imaginado. Para colmo Sam estaba totalmente desconocido. ¿Cómo pudo enamorarse de alguien así? ¿Qué había quedado de ese Sam, algo bruto, pero con el alma pura? ¿Qué fue lo que tan mal hizo para terminar de este modo?
-No me obligues a hacer cosas que no quiero, cariño.-Dijo más tranquilo.-No juegues conmigo Lily. Ni siquiera lo intentes, linda.-Se alejó al fin.
En tanto Peter observó aquella escena, atónito e inmóvil. Jamás había visto a alguien que maltratara de manera semejante a una mujer. Tal vez Lily estaba diciendo la verdad después de todo y él era un completo idiota por no haber creído en ella desde un primer momento. Aunque, de todos modos, debía estar alerta: ella podía ser una víctima más o una excelente actriz.
-¿Estás bien?-Preguntó tibiamente.
-No te burles tú también.-Lo último que necesitaba era otra acusación de Peter, por quien sabe qué cosa más.-Ya bastante tengo con Sam.
-Yo no quiero burlarme. No me gustó para nada la forma en la que ese miserable te trató.
-De todas las caras que le conocí…-Pareció reflexionar.-Esta es la peor.
-Será mejor que te vayas, si tú no tienes…-No tenía porque sufrir lo mismo que él, si ella no era parte de ello.
-Ni por más que lo quisiera, Peter.-Levantó la cabeza y lo observó fijamente.-Vine a salvarte y todo empeoró.
Se hizo un silencio en todo el pequeño lugar. Ambos estaban perdidos en sus pensamientos, pero con un sufrimiento común. Ahora no les quedaba otra salida que contenerse el uno al otro. Estaban en la misma pesadilla y solo ellos dos podrían salir de la misma…porque nadie los ayudaría.
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