-¿Qué haces?-Preguntó Peter, al ver a Lily levantarse repentinamente del suelo.
-Sshh.-Llevó su dedo índice a la boca. Se paso a la otra pieza y al comprobar que se habían quedado solos, regresó.
-¿Qué se te ocurrió?-Se sentó en la cama, con un poco de dificultad por tener su brazo sujetado a la cama. Lily estaba agachada, sacando un bolso que estaba debajo de la cama.
-Voy a llamar a tu madre.-Respondió al fin. Sacó un celular del bolso.
-Lily estas…
-Ya la estoy llamando.-Dijo, con el móvil en su oído.
Luego de unos segundos, el teléfono sonaba estruendosa e incesantemente en la residencia Williams.
-¿Hola?-Contestó una voz temblorosa.
-Señora Williams. Soy Lily, estoy con su hijo.-Se apresuró a decir, pasando por alto el saludo de rigor. Necesitaba que ella lo sepa de una vez. Que podía llegar a pensar, no le importaba en lo más mínimo.
-¿Qué? ¿Cómo? ¿Dónde?-La noticia tomó a Betty por sorpresa y no sabía cómo actuar o que decir ante esto. Su corazón parecía querer salirse de su pecho. Sabía que de un momento a otro se desmayaría. Saber que su hijo estaba bien y que lo podría volver a ver se asemejaba más a un sueño que a algo real. Pero lo era. Y eso la llenaba de una inmensa paz.
-Si señora. No tengo mucho tiempo estamos en las afueras de la cuidad. Creo que por la zona oeste y…-Soltó el celular, al sentir el portazo que habían dado. Pero no lo guardó a tiempo y no pudo evitar que Kevin se diera cuenta de ello.
-¡Hija de puta!-Gritó y le arrebató de las manos el móvil. Luego le propinó una bofetada que le dejó los dedos marcados en la cara.
-¡Déjala imbécil!-Intervino Peter. Trató de ponerse de pie, pero lo estiró la soga que tenía en el brazo, lo que hizo que se quedara sentada otra vez.
-¡No te metas!-Le dio un puñetazo en la cara a Peter y volvió a Lily que estaba arrinconada en un costado.-En cuanto a ti…me las vas a pagar, perra. Antes de irnos, vas a saber lo que es bueno…-Rió maliciosamente. La tomó del brazo y la arrastró hacia el fondo de la casilla. Abrió la puerta trasera y la tiró en medio del pastizal, que estaba bastante alto como para que alguien notara que estaba allí.
-¿Qué…qué vas a hacerme?-Dijo temblando de miedo e intentado alejarse de él.
-Ya verás, preciosa…-Cerró la puerta y se aflojó en cinturón de su jean, dejando que cayera al suelo. Se abalanzó a ella y comenzó a besarla torpemente en el cuello.
-No por favor…no…te lo suplico, déjame.-Pidió, entre sollozos. Intentaba forcejear, pero Kevin era más fuerte y la sujetaba muy fuerte. Sentía como iba metiendo su mano por debajo de su remera. Ella cerró los ojos y pensó en Peter. Había quedado inmóvil por el golpe, aunque no hubiera hecho demasiado para defenderla…no podía.
-Me gustas mucho, cielo.-Susurró a su oído y eso le provocó ganas de vomitar.
-Suéltame. No me gustas te detesto…-Siguió forcejeando.- ¡Suéltame! ¡Auxilio! ¡Déjame!-Comenzó a gritar. Pero aún así Kevin no se detenía y estaba a punto de sacarle el jean que llevaba puesto. Tenía que intentar zafarse de algún modo, porque si no ya no podría hacer nada.
-Grita lo que quieras…nadie va a escucharte.-Le quitó el jean de un tirón, sin inmutarse por los gritos de Lily.
-¡Déjame! ¡No quiero!-Seguía insistiendo. No estaba dispuesta a rendirse y dejar que Kevin se aprovechara de esa forma. Pataleaba cuanto podía. Hasta que mordió fuertemente el hombro izquierdo de él. Haciendo que, por un instante, se separara de ella. Se levantó lo más rápido que pudo, pero Kevin la tiró al suelo otra vez. Se puso encima de vuelta y le quitó su braga, dejándola a la altura de la rodilla. Él se sacó lo que le quedaba de ropa interior y en ese momento Lily supo que ya no había otra salida. El más horrible sometimiento que podía llegar a sufrir una mujer estaba amenazándola y no tenía escapatoria. Iba a sufrir y mucho. Las lágrimas comenzaron a caer sobre sus mejillas, sin que las pudiera retener más tiempo. ¿Cómo una simple llamada había terminado así? ¿Por qué tenía que sufrir tanto? Ya no le quedaban fuerzas para seguir luchando contra ese maniático sexual, que estaba por arruinarle la vida. Forcejeo una vez más, en un desesperado intento de escapar a lo que se aproximaba.
-¡No!-Gritó por última vez. Kevin la apretó con fuerza hacia él, pero aún así no se dejaba de mover.
Escuchó un disparo, casi junto a su oído. Y Kevin se detuvo.
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