Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

sábado, 19 de junio de 2010

Something In Me Was Dying: 17ª Parte

Los sonidos del piano se podían escuchar a kilómetros. Tim había recuperado las ganas de componer en ese último mes. Tenía a la mejor musa inspiradora a su lado: Luján. Desde aquella calurosa noche de principios de Julio, todo había cambiado entre ellos. No podían pasar una sola noche separados. Se necesitaban mutuamente, se deseaban con locura.
Ella ya estaba viviendo en la casa y, junto con Karen, parecían una familia. ¿Una familia? Se veían bien los tres juntos. Su hija estaba muy feliz de tenerla para ella todo el tiempo. Cada día se iba incrementando el afecto que se tenían y eso lo reconfortaba. Ya no era más la extraña que cuidó de Karen, sino una mujer que lo fascinaba en su totalidad. Todo su ser se rendía ante la tímida sonrisa, que iluminaba su rostro. Ella lo comprendía, lo apoyaba y hacía que sus noches fueran mágicas. Aún así…Julia seguía estando. No sufría del mismo modo, como cuando Luján se cruzó en su camino, pero la seguía extrañando. Era extraño. Muy extraño. La recordaba cada vez que estaba solo, pero cuando Luján aparecía, ella se marchaba. Sentía que necesitaba mucho de Luján, pero también de Julia. Era algo parecido a estar enamorado de las dos…pero no estaba seguro. Todavía sentía ese temor a hacerle daño a Luján y no quería eso. Pero la necesitaba, la necesitaba mucho. Iba más allá del mero deseo carnal o de no sentirse tan solo. Realmente la quería. Tal vez ya la estaba amando…
-Tim…-Justin lo escrutó con sus grandes ojos verdes.- ¡Tim! ¡Hey! –Golpeó sus manos y lo hizo reaccionar.
-Disculpa, Justin. ¿Estábamos en…?
-En el medio de una estupenda canción.-Dijo, malhumorado.- ¿Qué pasó? ¿Por qué te detuviste?
-No, nada. Estaba distraído, nada más.-Sonrió, en un intento por convencer a su amigo.
-No me mientas. No te creo.-Justin conocía perfectamente a su amigo. Lo conocía desde que tenía uso de razón y él no era de desconcentrarse porque sí en medio de una canción. Algo le pasaba. Lo notaba mejor que la última vez que lo había visto, ya no lloraba por Julia. Era un avance, sin embargo, lo notaba confundido. Satisfecho, pero confundido.- ¿Qué pasó?
Tim se quedó pensativo unos segundos. ¿Qué era lo más apropiado? ¿Inventar alguna mentira sofisticada? ¿O contarle que hace un mes que se estaba acostando con la chica que cuidaba de Karen? No podía. Él era su amigo, seguro lo comprendería. Pero no podía.
-Me siento…extraño.-Fue lo que se le ocurrió decir. Iba a contárselo todo. Era su amigo, se pondría de su lado.
-No entiendo.-Lo miro confundido.
-Yo…yo me acosté con Luján. ¿La recuerdas? –Se apoyó contra el piano.
-¡Estás loco! –Exclamó, escandalizado. ¿Desde cuándo Tim cometía semejante locura? –Tim, ni siquiera la conoces. Es una extraña…
-No tengo la misma opinión. Es una mujer extraordinaria. Gracias a ella, mis días son más livianos y no sufro tanto por la ausencia de Julia.
-¿Desde cuándo? –Interrumpió Justin.
-¿Desde cuándo qué?
-¿Hace cuanto te acuestas con ella?
-Hace un mes, creo.-Murmuró. Justin se quedó pensativo unos minutos. Lo que Tim estaba haciendo no le gustaba para nada. Lo único que veía era que su amigo estaba mejor, pero por llevarse a la cama a esa chica. La conclusión a la que llegaba era que él solo la estaba usando. Quizás no lo notaba, pero era eso lo que veía en él.
-¿La amas? ¿Amas a Luján? –Interrogó. Quería saber que era lo que sentía Tim, antes de decirle lo que pensaba. Podía ser que él se estuviera equivocando y que su amigo realmente ame a Luján.
-No lo sé.-Se levantó y le dio la espalda a Justin, para observar el mar.-Hay veces que extraño mucho a Julia. Otras, ni siquiera la recuerdo. Eso suele pasarme cuando estoy con Luján. Pero no sé si la amo…
-Sabes, Tim…creo que la estás usando y aún no te das cuenta.-Se puso de pie y Tim giró repentinamente hacia él.
-¿Qué? –La afirmación de Justin lo tomó por sorpresa. Si había algo que no deseaba hacer, era precisamente jugar con Luján. Pero no podía afirmar que no se estuviese comportando así con ella.-Justin, eso es una estupidez.
-No lo es.-Lo miro con seriedad.-Estás más inspirado desde que te acuestas con ella. Pero no la amas, sigues pensando en Julia. Luján te sirve para no sentirte solo en una inmensa cama.
-¡No es así! –Si Justin no fuera su amigo, le hubiera dado un puñetazo en medio de la cara.- ¡Ella no es un juguete! ¡Jamás la trataría así!
-No demuestras lo contrario. Tal vez no lo haces intencionalmente, pero lo haces.-Sonaba muy calmado, a pesar que su amigo explotaría en cualquier momento.-A ver, dime, ¿Luján te hace sentir lo mismo que sentías cuando estabas con Julia?
-¡No metas a Julia en todo esto!
-Contéstame, ¿sí o no?
-No.-Bajó la mirada, abatido.-Jamás la podré olvidar. Ni Luján ni ninguna otra mujer podrán ocupar su lugar. Tal vez esté utilizándola sin darme cuenta…-Elevó la mirada y vio a Luján, paralizada en la puerta. Justin giro y supo que ella lo había escuchado todo. Se sentía culpable por haberse metido demasiado en ese asunto.
-Bueno…yo…yo me voy.-Justin buscó las llaves de su auto y desapareció de inmediato del lugar.
Tim y Luján estaban solos. Pero en esta oportunidad, no terminarían en el cuarto de él, como solían hacerlo. Nada bueno había en los ojos de ella. Tenía demasiadas cosas que escupirle en la cara y no podía esperar ni un minuto más. Dio un portazo detrás de ella, que retumbó en toda la casa. Nada bueno podría pasar en esas cuatro paredes.

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