Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

miércoles, 9 de junio de 2010

New One: 9ª Parte

En la mansión solo había incertidumbre y desconcierto. Nadie hubiese esperado que las cosas dieran un giro tan repentino. Había que asimilar el secuestro de Peter, y tratar de tener un poco de calma, por muy poca que fuera esta. Ni Betty ni Lily querían creer que todo eso les estuviera sucediendo. Pero debían resignarse. Venían días muy difíciles y ambas tenían que ser fuerte para que este infortunio tuviera un final feliz.
-¿Cómo fue?-Interrogó Betty, secándose las lagrimas.-Por favor Lily, cuéntame todo.
-Su hijo se ofreció a llevarme hasta mi casa.-Comenzó, nerviosa.-Por eso ambos estábamos en el auto. Cuando pasamos por la casa de Mary Allen, un auto nos cortó el paso. Se bajaron dos hombres encapuchados y se dirigieron hacia donde Peter estaba. Yo me agaché, porque tenía mucho miedo, y cuando me levanté, ellos se estaban marchando.-Hizo una pausa para tomar aire.-Perdóneme por no haber hecho nada. Es que no sabía, tenía mucho miedo y…
-Ya Lily.-Puso su mano en el hombro de ella.-Nadie podía imaginar que eso fuese a ocurrir.-Dijo, con tono más calmo.-Haremos lo que nos digan…y todo terminará pronto.
-Gracias, señora…-Murmuró, entre sollozos.
Ambas quedaron en silencio unos minutos. Estaban solas en esa sala. Intranquilas. Cada una se había encerrado en sus propios pensamientos. Cada una tenía motivos suficientes como para lamentar el secuestro.
En la cabeza de Betty, solo había recuerdos de la infancia, adolescencia y adultez de su hijo. Volvía a ella la imagen de Peter correteando de niño, junto a su padre, en la misma sala, en la que ahora ella lo esperaba, angustiada.
Mientras que Lily solo escuchaba, una y otra vez, la voz de ese hombre. ¿Lily? Sí, así le había dicho: Lily. ¿De quién diablos era esa maldita voz? Estaba segura de que conocía esa voz, pero en el estado en el que estaba, ni siquiera reconocería a Sam si lo tuviera enfrente. Pero cuando su mente dejaba de trabajar, volvía la tierna sensación que Peter había dejado en ella. Había vuelto a besarla. Y ello terminaba por confundirla aún más. Salvo por la única cosa que estaba clara: se había enamorado de él.
El sonido del teléfono las sacó del ensimismamiento en el que estaban sumidas.
-¿Serán ellos?-Betty cerró los ojos y suspiró profundamente, como una señal de resignación.
-Atiendo yo, señora.-Afirmó Lily. Se paró y fue hacía la otra punta de la sala. Tomó el auricular y lo llevó lentamente a su oreja. Sabía lo que pasaría y temía por lo que fuera a escuchar del otro lado.
-¿Betty Williams?-Preguntó una voz ronca.
-Ho..hola. ¿Qué desea?-Atinó a contestar.
-¡Quiero hablar con Betty Williams!-El grito la sobresalto, por lo que supuso que sus sospechas se estaban confirmando. Y que ese tipo era de lo más desagradable. Miró al sillón, donde Betty estaba sentada, y con una seña le indicó que el llamado era para ella. Su rostro lo decía todo, por lo que Betty se preparo para lo que iba a venir.
-Soy Betty. ¿Qué quieres?-Su pregunta parecía una afirmación, por el tono severo que le había dado.
-Tenemos a Peter. Queremos un millón de libras por él. Cuanto antes, mejor.-Recalcó.
-¿Qué?¿Por qué?¿Cómo?-Masculló.-Estás…-Se detuvo unos segundos. Cualquier cosa que hiciera o dijera podría complicar aún más a su hijo.-Primero quiero saber cómo está él.
-Está bien.-Se limitó a contestar.-Ya lo sabe: un millón o no vuelve a verlo.-Cortó abruptamente la comunicación.
-¡Hijo de puta!-Exclamó, en un grito de desahogo. Se dejó caer al suelo. Lily corrió hacia donde estaba y le quitó el audífono, poniéndolo en su lugar.
-¿Qué…qué le dijeron?-Inquirió, temiendo que Betty tomara alguna represaría contra ella.
-Quieren un millón por mi Peter.-Suspiró consternada.-Por favor Lily, déjame sola un momento.-Sonrió amargamente.
Ella acató la orden de inmediato.
Cuando cerró la puerta de su cuarto y al fin pudo estar sola, se tapó la boca y comenzó a llorar. Se desplomó en la cama. Boca abajo contuvo sus sollozos, para que Betty no fuera a escucharlos. ¿Por qué Peter?¿Por qué tenía que sufrir así?¿Por qué mierda no se la llevaron a ella?¿Por qué?
Sam.
Recobró la compostura nuevamente. Si había alguien de quien se había olvidado totalmente, ese era Sam. Con todo el asunto del secuestro, olvido que ella tenía una vida también. Seguramente él estaba preocupado por ella. Aunque a esas horas de la noche trabajaba. De todos modos decidió llamarlo. Simplemente quería saber cómo estaba y qué él supiera de ella.
Intentó comunicarse varias veces, pero sin resultado alguno. Aparentemente, su celular estaba apagado. Quizás esté trabajando, pensó. Seguro no le permitían tenerlo encendido.
Aún así, no se movería de la mansión. Tenía que acompañar a Betty. No estaba bien dejarla sola, en un momento así.

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