Miro al techo unos segundos, observó todo lo que había a su alrededor…una silla y una mesita de luz. ¿Dónde estaba? ¿Qué le había sucedido? ¿Porque parecía estar en un hospital?... ¿porque?
Levanto lentamente los brazos y vio que tenia puesto el suero y algunos cables en su brazo derecho. Se sentó de golpe en la cama. Enderezo su espalda…pero se mantuvo quieta.
-¡Es un milagro!-Escucho que alguien gritaba en el pasillo.
Minutos despues, el cuarto era invadido por una decena de medicos, quienes se ubicaron alrededor de la cama.
-¿Qué me paso? ¿Porque estoy acá?-Los miraba, intentando encontrar en ellos alguna respuesta lógica.
-Tuviste un accidente.-Tomo la palabra uno de los tantos médicos.-A causa de ello, estuviste un año en coma.
London los miraba absorta, sin entender del todo lo que le estaban diciendo. ¿Accidente? ¿Un año en coma? ¿Porque?...
-¿Tuve un accidente?...-Se quedo pensativa unos segundos.- ¿Y Tim?-Fue lo primero que le vino a la cabeza.
-Sí, London.-Contestaron.-Un auto te choco en medio de la calle. Por suerte pudimos salvarte, pero quedaste así.
-¿Y Tim?-Insistió ella. Ahora lo que más le importaba era saber que había sido de él. Necesitaba saber si él estaba aun ahí…si la seguía amando.
-¡Ah!-Intervino una médica.-El debe ser tu novio, el muchacho que te trajo el día del accidente.
-Pero fue muy grave, ¿sabes?-Interrumpió otro.-Estuviste muy mal los primeros dias, hasta terminar en este estado.
-Empiezo a entender.-Dijo London, pensativa. Recordando el sueño que había tenido momentos antes…y de ello, ya había pasado un año. Un año.- ¿Podrían dejarme sola un momento? -Pidió cálidamente y los médicos asintieron deshabitando el cuarto.
London se quedo sola y desconsertada. Millones de interrogantes se colaban en su cerebro y ninguno parecía tener una respuesta.
-Un año.-Susurro.
¿Qué habría pasado en ese año? ¿Su familia? ¿Su trabajo?... ¿Y Tim? Sobre todo: Tim. Él le había prometido una vez no dejarla nunca. ¿La habrá esperado durante todo ese año? ¿Qué le aseguraba de que no se haya enamorado de otra mujer? Después de todo, tal vez estaba en su derecho de enamorarse. Lo que ocurrió fue una fatalidad del destino y él no tenía culpa de ello…pero London lo amaba. Para ella pasaron tan solo segundos…segundos.
Luego llego su madre, sacándola su ensimismamiento. Estaba feliz por volver a verla. Aun así no sacaba de sus pensamientos a Tim. Tendría que recuperarse pronto, si pretendendía que todo regresara a la normalidad.
Pasaron dos semanas luego de que London despertara. Su madre la acompaño, lo que hizo que fuera más rápida y llevadera. De a poco fue armando el rompecabezas en su mente, con respecto al accidente y a todo lo que había sucedido en ese año. Era un comienzo desde cero. Aprender todo otra vez.
En cuanto a Tim, solo había recibido una carta en la que se disculpaba por no poder estar con ella:
“Tengo que hacer varios shows a lo largo de Escocia…discúlpame por no poder estar allí, a tu lado.
Sabes que te amo y que me hace el hombre más feliz del mundo que hayas despertado. Quiero verte y, en cuanto pueda, ten la certeza de que estaré contigo…y todo volverá a ser como era antes. Te lo prometo.
Te amo.”
Eso había sido lo más significativo de la carta. Pero aun asi, London no estaba segura de que “todo volvería a ser como antes”. Cada día se convencía más de que el amor entre ellos ya era historia. Un año, era demasiado tiempo… ¿acaso Tim la esperaría todo ese tiempo?
Allison, su madre, le comento que él estuvo muy al pendiente suyo todo ese año, pero era insuficiente: London lo necesitaba ahora. ¡Ahora! Eso sin mencionar que el tenia algo para decirle esa noche. Iban a hablar, de no haber sido por el auto, tal vez ellos ahora ya no…
No.
¿O sí?
Si. Las cosas estaban bastante claras: Tim la iba a dejar esa noche.
Seguramente ahora, dado en el estado que estaba, el seguiría con London meramente por lastima. Era más claro que el agua de la costa…pero no iba a permitir una humillación semejante.
A la hora en la que habían salido del hospital, ya estaba entrando la tarde. Allison intento por todos los medios posibles de convencer a su hija, para que regresaran a la casa, pero London se opuso rotundamente. Ella quería volver a la playa, al bar…a todo lo que la hacía feliz.
Termino tomando un taxi, en completa soledad, hasta el bar. Imaginaba mil formas en la que la recibirían allí. La querían mucho y London a ellos. No veía la hora de reencontrarse con ellos otra vez.
El taxi la dejo justo en frente del bar. Sus ojos se abrieron de par en par, al ver lo que era su lugar de trabajo ahora: un local abandonado, del que solo quedaba la cocina, con las paredes exteriores cubiertas con diarios y un gran letrero que la ofrecía para ser vendida. No lo podía creer.
Se encamino hacia el lugar, casi realizando el mismo recorrido que hiciera la noche del accidente. Todo a su alrededor estaba sucio y descuidado. La hierba había crecido bastante de entre el cemento y los niños jugaban en donde alguna vez habían estado las mesas, fuera del local. Estaba tan cambiado…
Observo todo con detenimiento y se fue acercando poco a poco al local. Estaba incrédula de haber hallado al bar en ese estado. Sentía que todo se había acabado hace un año. Hasta podría decir que Bexhill ya no lucia como ella la recordaba. Quizás siempre fue así, solo que London estaba demasiado feliz como para notarlo. Aunque el pueblo mantenía el ritmo habitual, por lo que vio mientras estaba en el taxi, había algo gris detrás. El sol que tanto admiraba al atardecer parecía no concordar con el aspecto que encontraba en Bexhill.
-Sabía que estarías aquí, London.-Le susurro al oido, una voz masculina .Esa voz a la que había escuchado decir “te amo” tantas veces y a la cual no podía borrar ni siquiera un año de ausencia: la voz de Tim.
Giro para observarlo…y seguía causando que London se alborotara al verlo. El tiempo no había pasado, seguía tan enamorada como lo había estado siempre. Pero saco fuerzas para disimular lo que le ocurria. Lo miro distante.
-Ah…-Exclamo de mala gana.-Tim.
-No sabes cuánto me alegra verte así.-Intento abrazarla, pero London lo aparto de su lado.
-Ya basta, Tim. Si vas a dejarme hazlo ahora y no des más vueltas.-El dejo de sonreír un momento y la miro extrañada. En tanto ella sabía que podía quebrarse de un instante a otro.
-¿Dejarte?-Se asombro.- ¿London de que hablas?, si yo te amo.
-Eso era lo que ibas a hacer esa noche, ¿no? Me ibas a dejar, pero el accidente te obligo a quedarte conmigo.-No pudo aguantar más y se lo dijo. Necesitaba exorcizar todo eso que llevaba días dando vueltas en su cabeza.-Pero quiero que sepas que no necesito de tu lastima y de la maldita lastima de nadie. Así que vete de una vez y déjame en paz.
-Tú no sabes nada, London.-Negó con la cabeza.-Yo estoy tan o más enamorado de ti, después de este año. No tienes idea de lo que sufrí. De lo culpable que me sentí al verte en ese estado: inmóvil, inconsciente. Fue horrible saber que por mi causa tú terminaste así.
London lo miro unos segundos, en silencio. Sus ojos no mentían. Podía ver todo el sufrimiento que llevaba dentro de ellos y en cada una de sus palabras. Era una tonta por haber dudado de Tim de aquel modo. El no se lo merecía.
-Discúlpame.-Inquirió ella.-Yo no quise que…
-¿Por qué pensaste eso?-Interrumpió el.
-Porque no estabas conmigo. Porque cuando desperté, en quien pensé primero fue en ti. Y tú no estabas.-Bajo la mirada.
-Sabias que no podía estar.-La tomo del rostro y la obligo a que lo mirara.-Yo sin ti...no soy nada.
-Tim…
-Shhh, no digas nada.-Se fue acercando lentamente a London, para terminar en sus labios. Ambos se extrañaban, se necesitaban, querían volver a sentirse y olvidar el pasado.
Ese triste panorama que avizoraba a lo lejos, se fue transformando a medida que Tim la besaba. Él era el motor de su vida. Su fuente de felicidad. Tim hacia que todo fuera bueno a su alrededor, cuando estaban juntos. Tim era su nota de color.
Se alejaron lentamente uno del otro y se tomaron de las manos, para descender juntos hacia la playa. Lucían sonrientes. Poco a poco sentían a la felicidad correr nuevamente por sus venas.
-¿Y qué paso con el bar?-Pregunto London, caminando, prendida de la cintura de Tim.
-Meses después de lo que paso, hubo una crisis económica, muy fuerte en todo el mundo. El bar no pudo mantenerse y quebró. Hasta ahora sigue en venta, y es raro que nadie lo haya comparado aun.
-Ah…-Se quedo pensativa unos segundos.- ¿Y si lo compro yo? ¿O por lo menos lo alquilo?... ¿qué dices?-Detuvo su marcha y se volvió para ver el local.
-¿Tu?-Se sorprendió Tim.
-Sí. Yo.-Afirmo segura.-Siempre soñé con tener mi propio café, aquí en Bexhill. ¡Es mi oportunidad! -Exclamó.
-Estás loca.-Bromeó él.
-Vamos, Tim. Se que puedo contar contigo.
-Voy a apoyarte en esto, amor.-Sonrió tiernamente.-Pero con una condición.
-No me asustes Tim.-Advirtió.- ¿Cuál es esa conciliación?
El saco de su bolsillo una cajita, cubierta con terciopelo negro y la coloco en las manos de London.
-Esto era lo que quería decirte, un año atrás. Esta es mi condición para ayudarte…-Carraspeo.-London… ¿quieres casarte conmigo?
-Yo...este...bueno…-No lograba unir las palabras correctas, de la emcion que brotaba en todo su cuerpo.-Si… ¡si!-Dio un salto.- ¡Acepto, mi amor! ¡Te amo!-Lo beso unos instantes para luego ponerse el anillo.
Mientras seguía con los preparativos para su boda, London controlaba muy de cerca el café, junto a Tim. Había podido juntar el dinero en poco tiempo, para comprarlo, pero le costó volver a levantar aquel imponente lugar que fuera alguna vez. Logro reconstruirlo de nuevo, aunque en esta oportunidad era un local más pequeño y más cerrado que el anterior. Aun asía las personas les encanto el café, por lo que volvió a reactivar ese espacio abandonado.
Sus sueños se iban cumpliendo poco a poco.
Con Tim, parecían amarse cada día más. Fueron recuperando el tiempo perdido y dejando todas sus energías en el negocio. Ese era el proyecto de ambos, casi como un pendiente. En ese lugar se conocieron, se enamoraron y estaban concretando todo lo que idearon. Ese lugar era magico. Ese lugar representaba el principio de todo.
Por ahora, nada de niños. El único “hijo” que tenian, era ese café que habían reconstruido. Al que llamaron “Sovereign Light Café”
Fin.
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