Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

miércoles, 9 de junio de 2010

New One: 12ª Parte

-¿Estás más tranquilo ahora?-Rió Sam, burlonamente.-Suficiente por hoy, estúpido.-Se alejó.
Peter quedó quieto unos segundos. Con las fuerzas que le quedaban se puso de pie y se recostó en la cama. Por suerte tenía su pie liberado, pero aún así no podría escaparse, por más que lo quisiera. La golpiza que le había dado Sam no le permitía moverse. Estaba muy dolorido y lleno de moretones en su cuerpo. Si todo seguía así, terminaría muerto. Comía poco, le costaba dormir y se convertía en el juguete de Sam cada vez que se quedaban solos. Los otros tipos lo trataban un poco mejor que él, aunque le seguían pareciendo unos malditos miserables. Pero lo de Sam era de no creerlo golpeaba sin explicación alguna. Lo odiaba sin explicación alguna…o tal vez había una: Lily.
Con el correr de los días y los maltratos de Sam, se convencía un poco más de que él era novio de Lily. Aunque no se animaba a creer, ni siquiera a planteárselo, que ella tuviera que ver con su secuestro. No llevaban mucho tiempo tratándose. Fueron solamente días. Días. Pero esos días fueron más importantes de lo que Peter hubiera creído. No podía ser justo Lily. No ella. No la mujer de la que se había enamorado profunda y repentinamente.
Era ella quien lo mantenía vivo. Era su recuerdo, su sonrisa, sus besos los que hacían que soportara todo aquello. Tenía que volver. No pensaba acabar con su vida en ese momento. Había mucho por que vivir…y Lily estaba incluida en ello.

La noche parecía no terminar nunca. Habían sido así todas las veces, desde que Peter se fuera. Lily no podía dormir. Salió de su cuarto y se encaminó hacia el jardín trasero. Cruzó descalza la inmensa galería y terminó recostándose en el césped húmedo, contemplando las estrellas. ¿Dónde estaría? ¿Cómo estaría? ¿Qué pensaría? Se preguntaba una y otra vez. Sentía un peso insoportable sobre sus espaldas y un dolor que amenazaba con acabar con ella. El nudo que tenía en su garganta se había vuelto más duro una vez que lo descubrió. Podía estar o no en lo cierto. Pero las todos los caminos conducían a Sam. Algo tenía que ocurrírsele para saber si estaba equivocada o no. En su interior deseaba que lo este, más que nada por Sam. Pero si estaba en lo cierto, significaba que volvería a ver a Peter. Y, precisamente eso era lo que deseaba con todas sus fuerzas. Volver a verlo.
Para el amanecer, ya había armado un plan. Un plan que podría llevarla a Peter. Era una idea simple: hacer que Sam vuelva a casa, seguirlo y saber la verdad. En sus horas de insomnio era lo mejor que se le había cruzado por la mente. Después de todo era una forma efectiva de saber si Peter había sido secuestrado por Sam.
Era media mañana, cuando Lily decidió salir de la mansión. Ya no podía esperar más.
Estaba subiendo las escaleras para avisarle a Betty no estaría en la mansión durante todo el día. Estaba en la mitad de su camino, cuando el timbre sonó repentinamente. Bajó las escaleras y fue hasta la entrada. Pero se detuvo al ver a Amy, quien se había adelantado, acompañando a una mujer a la sala.
-Ya le aviso a la señora, aguárdame un momento aquí.-Dijo Amy, muy amablemente.-Es un gusto volver a verla señorita Nicole.-Subió las escaleras con la mayor rapidez que pudo.
Lily y Nicole quedaron solas unos momentos en el recibidor. Ella se sentía incomoda ante la presencia que le imponía esa mujer. Entendía porque Peter se había casado con ella: era refinada, esbleta, rubia y de ojos verdes. Hasta parecía una modelo. Era la esposa ideal para él y de seguro que se veían lindos juntos.
Ambas se examinaron la una a la otra. Ninguna se atrevió a hablar. Solo se miraban.
-Nicole.-Interrumpió Betty, bajando por las escaleras, sorprendida.
-Betty.-Saludó esta.-Me enteré de lo que pasó.-Dijo apenada.- ¿Cómo estás?
-Mal.-Una lágrima corrió por su mejilla.-Ya…ya van dos semanas y Peter no aparece.
-¿Por qué? ¿Cómo fue?-Se aproximó más a ella.
-No lo sé. Él estaba a unas cuadras de aquí, con una de las empleadas y se lo llevaron.
Lily permanecía inmóvil, presenciando la conversación.
-¿Con Amy?-Preguntó Nicole, conteniendo a Betty, que estaba llorando a esa altura.
-No. Estaba con ella.-Señaló a Lily.-Pobrecita, se asustó mucho con lo que le pasó a mi hijo.
-¿Tú estabas con él?-Le preguntó Nicole, pero con su mirada llena de rabia contenida. Lily asintió con la cabeza gacha.- ¡Por tu culpa Peter está secuestrado!-La apuntó con un dedo acusador.-Mi marido debería estar aquí ahora… ¡tú tendrías que estar en su lugar!-Eso fue lo que la terminó de sacarla de sus casillas. Estaba por darle un puñetazo, pero Amy llegó a tiempo para detenerla.
-¡Yo no tuve nada que ver!-Gritó en su defensa. ¿Qué mierda tenía que explicarle a la mujer que lo abandonó? Era por su causa que Peter había vuelto.-Además, él ya no es tu marido.-Se arrepintió luego de decirlo. Pero no podía contener esa rabia que le había despertado esa mujer.-Si no lo hubieses dejado, él no estaría aquí entonces.
-Por favor, basta.-Intentó apaciguar Betty.
-¡Cállate, sirvienta!-Le gritó, despectivamente.
-¡Basta Nicole!-La tomó del brazo.-No te voy a permitir que trates así a Lily.
-La trato como se merece esta clase de gente.-Replicó, en cambio.
-Por algo Peter se hartó de ti.-Esta vez fue ella quien la miró con desprecio.
-Lily, por favor.-Intentó calmarla Betty.
-Quien sabe, Betty. Tal vez tu empleadita tuvo algo que ver con esto.-Insinuó Nicole.-Seguro engatuso a Peter, para que cayera y así raptarlo con más facilidad.
Betty la miró sorprendida unos segundos. Lily no aguantó y salió corriendo de allí. No se merecía un trato como aquel. ¿Con que clase de perra se había casado Peter? Seguramentele parecía le mujer perfecta. Dejarla fue lo mejor que pudo haber hecho por sí mismo.
Ya en el autobús se concentró en lo que debía hacer. Ese exabrupto no le arruinaría la moral en lo absoluto. ¿Ahora se tenía que meter esa? ¿Para qué? ¿De un día para el otro se volvió una esposa abnegada? Más pensaba, más quería llegar a su casa. Tenía en sus manos la solución. Todo terminaría pronto. Peter volvería otra vez.

No hay comentarios:

Publicar un comentario