Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

sábado, 19 de junio de 2010

Something In Me Was Dying: 26ª Parte

Aunque prefería estar en su querida La Plata, Londres no le sentaba mal. Danielle la había recibido muy bien y eso la dejaba un poco más tranquila. Era cuestión de algunas semanas para que regresara a Argentina y todo volviera a la “normalidad”. Seguía con las nauseas y algunos mareos, pero estos comenzaban a desaparecer. Se le había dado por comer chocolates. No era precisamente lo que el médico le había aconsejado, pero estaba segura de que era uno de sus antojos. Lo mismo que el helado de cereza.
En cuanto a Tim, sus esperanzas se quedaron en la casa de Cooden Beach. Tendría que arreglárselas sola con su hijo y lo haría. Lamentaba que todo haya terminado de esa forma…ese no era el final de sus sueños. Sin embargo, era la realidad. Y ya estaba todo dicho.
Fue a la cocina a prepararse algo de cenar, porque no aguantaba más estar inmóvil en la cama. Despidió a Danielle, quien le pareció una persona muy agradable y simpática, y vio que Paloma asomaba por la entrada. La sonrisa que irradiaba en su rostro la había sorprendido bastante. Si bien Paloma no era una mujer que estuviese todo el tiempo apagada, no era de demostrar felicidad de la nada. Luján estaba segura de que algo le había ocurrido para que estuviese así.
-Hola, Luján. ¿Qué tal Londres?-Entró sonriente en la cocina, dejando unas bolsas sobre la mesada.
-Bien.-Respondió, quitándole importancia.-No he conocido demasiado tampoco.-Se sentó a la mesa, dispuesta a comer un sándwich que se había preparado.- ¿Y tú? ¿Por qué tanta alegría, Paloma?
-Ehh…-Recordó la sonrisa de Justin, lo que le generó un placentero cosquilleo en el estomago. Pero no podía decirle a Luján que lo había visto. Ni a él ni a Tim. Si le contaba la historia a medias, no se sentiría tan culpable.-Conocí a alguien.-Sonrió ampliamente.-Es todo.
-¿Y quién es ese alguien?-Le dedicó una sonrisa cómplice.
-Un compañero…nuevo.-Fue lo primero que se le ocurrió.-Pero ya Luján…-Cambió el rumbo de la conversación.- ¿Cómo está el bebé?
-Bueno, no te molesto más-Sonrió.-Él está bien…
Las dos semanas siguientes siguieron del mismo modo: tranquilas. Luján comenzaba a notar que su panza iba creciendo lentamente, al igual que su amor por Tim y sus ganas de tenerlo cerca. Paloma aún no conseguía ese trabajo que esperaba, pero no se la veía desanimada en lo absoluto. Hasta parecía que quería que ese trabajo no se le diera. Tal vez era por ese hombre que le gustaba. Por lo menos se la notaba más alegre.
Eso le recordaba a los primeros meses después de saber de la existencia de Tim. Su vida había dado un vuelco de 180° grados y sabía que no podría volver a atrás nunca más. Lo que no pensó, siendo una soñadora muchacha de dieciséis años, era que cinco años después lo conocería y terminaría esperando un hijo de él. La vida sí que es extraña…
En estos días se había tomado el trabajo de escribir y dibujar algunas cosas a su bebé. Él era lo único que le sacaba de la cabeza a Tim. En realidad, él demandaba toda su atención. Podía parecer absurdo, pero Luján sentía que tenía a un niño dentro de su vientre. No estaba segura del porqué, pero lo sabía. Cada vez que le dibujaba algo, lo hacía para una persona del sexo opuesto. Para un varón. Todos sus dibujos tenían algún tinte azul o celeste, en su defecto. Soñaba que su bebé tenga los mismos ojos azules, brillantes y profundos de su padre. También se preguntaba como estaría él. ¿Pensaría en ella? ¿Estaría arrepentido? Habían pasado dos semanas…era demasiado tiempo. Tim no regresaría.

Estaba sumido en una amarga tristeza, desde aquella noche. Se había dado cuenta muy tarde de lo que Luján significaba en su vida. Ella estaba presente en cada pensamiento, en cada momento, en cada suspiro. Su mente giraba en torno a su delicada figura. Una y otra vez volvían a su mente los recuerdos de esa noche de luna llena, sus besos y las interminables caricias. Todo le parecía muy lejano, recuerdos de otra vida.
De nuevo se veía obligado a refugiarse en el pasado para afrontar su presente, con la diferencia que él mismo se quitó la posibilidad de ser feliz. Si no hubiera sido tan necio, egoísta, iluso, Luján estaría junto a él. Ambos seguirían en Bexhill, felices. Juntos.
Había podido lograr que Karen se entusiasme con el preescolar y no la extrañara demasiado. Aunque de tanto en tanto preguntaba por Luján, pero Tim inventaba alguna excusa que pareciera razonable para complacer a su hija. Ella estaba cada día más bonita, mucho más grande. Su cumpleaños estaba cada vez más cerca. Su Karen cumpliría cinco años en el mes que acababa de comenzar: Septiembre.
No estaba muy seguro de que se debía hacer. Julia era quien se encargaba de hacer las fiestas de cumpleaños para la niña, pero ahora ella no estaba. Sería el primer cumpleaños que pasaría sin su madre. Sentía una pequeña punzada en el pecho de solo pensarlo. Si Luján estuviera, quizás no sería tan doloroso para la pequeña…Pero Luján se había ido. No volverían a verla.

1 comentario:

  1. Ahhhhhhhhhhhhhhh, otra nueva `parejitaaaa! ^^ q lindoooooooooo!

    Sobri hermoso, dos capitulos wowww me vas a matar :D ajaja!

    Me voy a leer el otro!

    Hermoso ste cap.

    Te kieroooo mucho sobri :D ♥

    ResponderEliminar