Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

viernes, 11 de junio de 2010

Sunshine: 16ª Parte

La que había desaparecido esta vez fue Helen. Después de encontrársela en Spaccanapoli no la había vuelto a ver. Pero sabía que no faltaría oportunidad para el reencuentro. El cual podría haber sido esa misma tarde, salvo porque Charlotte había insistido en acompañarlo a lo de Jason. Tenía que tratar algunos asuntos de la inminente gira de la banda, los que no podía evadir, a pesar de no estar pasando un buen momento.
Mientras Oliver estacionaba mejor su auto, Charlotte se había cruzado al frente, para comprar algo en una tienda de moda. Luego de hacerlo, se sentó en la entrada del edificio, a la espera de Charlotte. Pero la puerta se abrió detrás de él.
-¿Oliver? –Escuchó decir. Se levantó de inmediato y giró para ver de quien se trataba. En realidad para confirmar que se trataba de…
-Helen.-Sonrió, al verla. -¡Qué sorpresa!-Exclamó.
-Pues…vivo aquí.-Bromeó. -¿Cómo has estado?
-Te extrañé mucho.-Fue acercándose a ella. -¿Qué sucedió? ¿Por qué no contestaste mis mensajes?
-Ya no estoy con Matt…y no me siento bien. Esa noche terminamos, porque supo de lo nuestro y no fue agradable saber que le hice daño a una persona tan buena como él.-Sin esperar que Oliver dijera algo, lo besó casi sin pensarlo. Simplemente no podía evitarlo. Se fundieron en un tierno abrazo. Lo único que Helen necesitaba era estar con él, sentirlo una vez más. Saber que lo tenía a su lado, conteniéndola.
Ambos estaban centrados en aquel abrazo, que no les permitió ver que Charlotte los estaba observando atónita, sin poder creer la escena que sus ojos estaban viendo: Oliver abrazando, muy cariñosamente, a otra. Sin saber bien como reaccionar, se largó a correr sin rumbo. Oliver alcanzó a verla, pero cuando se marchaba. Fue detrás de ella, dejando a Helen allí, quien también la había visto. Por su mente no cruzaron buenos presagios. Respiró profundamente, viendo como Oliver corría tras Charlotte, y se dijo que debía ser fuerte para lo que le esperaba. Tenía que estar preparada para lo que tanto había temido.

Charlotte se había adelantado tanto, que ya no sabía en que dirección se había ido. Luego de correr varias cuadras, se encontró con un pequeño grupo de personas reunidas en medio de la calle. Se acercó a ellos y notó que había sucedido un accidente. Quien estaba tirada en el suelo, era Charlotte. Se abalanzó hacia ella, pero un hombre lo detuvo.
-Señor, ¿conoce a esta mujer? –Preguntó el hombre.
-Sí, si la conozco. ¿Qué pasó?
-Lo que pude ver fue que venía corriendo y no vio al auto que cruzaba, y este se la llevó por delante. Para su suerte, el conductor pudo frenar a tiempo, sino hubiese sido…mucho peor.-Informó. Oliver lo escuchó totalmente sorprendido por lo ocurrido. ¿Por qué todas las desgracias tenían que ocurrirle a él? Primero había perdido a Helen; luego al bebé y ahora Charlotte estaba accidentada. Sea quien fuera el guionista de su triste historia, podría haber salvado a Charlotte, por lo menos. Por su culpa, todos salían perdiendo y eso lo enojaba. Tenía que darle un rumbo fijo a su vida. No podía seguir jugando con las dos. Tarde o temprano debería decidirse por una de las dos.
Acompañó a Charlotte hasta el hospital y se quedó esperando, impacientemente, que le terminaran de hacer los estudios correspondientes a su caso. Se sentía culpable por la situación que ella tenía que atravesar. Él debería haber tenido el accidente, no Charlotte.
Si no lo hubiese visto con Helen, nada de esto habría pasado. Por lo que era consciente de que se había transformado en algo imposible de sostener. Y una vez más, debía decidirse por alguna de las dos. Su corazón le pertenecía a Helen; pero su mente le decía que tenía que cuidar de Charlotte. Y eso no ayudaba en su decisión. Ya basta de juegos y engaños. Tenía que dar fin a esto de una vez por todas. Cuanto más pronto, mejor sería.
Luego de unas horas de espera, el médico le informó que el accidente no había sido tan grave, como se cría en un principio. Pero debía estar en reposo absoluto, durante dos semanas. Él había prometido que se encargaría de que ella mejorara. Por su culpa estaba así, pero ya no sufriría más. Eso le dio el empujoncito necesario para decidirse de una vez. Y ya lo había hecho.

Recién al día siguiente pudo verla. Oliver había pasado la noche junto a Gwen y Jason que habían ido para acompañarlo. Entró a la habitación lentamente. Encontró a Charlotte despierte, pero adolorida aún. Se acercó a ella y la saludó con un suave beso en la frente.
-Oliver…-Sonrió esta.-Mi amor…
-Silencio, Char. Debes descansar ahora. Ya tendremos tiempo para hablar.-Acarició su mano cuidadosamente.-Yo me quedaré aquí, contigo.
-¿Quién era esa mujer? ¿Por qué te estaba abrazando? ¿La conozco? –Insistió.
-No es momento de hablar sobre eso ahora, cariño…
-Pero te quedas conmigo, ¿verdad? ¿No me vas a dejar? –Comenzó a angustiarse. Tenía que retenerlo de cualquier forma.
-Siempre estaré contigo, Char.-Sentenció. Había sido una decisión difícil, pero era lo que debía hacer. Por más que amara a Helen con todas sus fuerzas, Charlotte era su prioridad. La veía muy frágil, después de lo que pasara con el embarazo, y por eso lo necesitaba a su lado.
Pero Helen merecía mucho más que una despedida telefónica. Ambos la merecían, por todo lo que habían vivido y sufrido. Pasarían los últimos instantes juntos. Sería la despedida más triste de todas. La que acabaría con su historia de amor.

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