Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

sábado, 19 de junio de 2010

Something In Me Was Dying: 11ª Parte

Fue él quien terminó con ese tierno abrazo. Ella prefería pasar el resto de sus días en los brazos de Tim, protegida por él. Pero en algún momento tendría que acabar. Y acabó. Él se alejó y fue hacía el ventanal de la sala. Se quedó quieto, mirando las olas y la playa desierta.
Luján, en cambio, lo miraba a él. Lo admiraba. Sentía en su pecho aún el calor del cuerpo de Tim. En sus brazos había quedado la marca imborrable del suave tacto de su piel. Su corazón latía enloquecido y él apenas si notaba su presencia. No había mucho que pudiera hacer…en su mente y en su corazón, ella estaba viva.
-Gracias.-Espetó y la tomó por sorpresa, como el día que lo conociera. Como el día que sus ojos azules la encandilaran por completo.-Gracias por cuidar de Karen…y por intentar ayudarme.-Volvió su mirada hacia Luján.
-De nada. Tim.-Le costaba hablar luego de lo que sucediera, minutos antes.-Cuenta conmigo.-Sonrió.
-Ojala pudieras ayudarme…-Suspiró y centro su mirada en el inmenso mar, otra vez.-No me gusta sentir lo que siento, pero me acostumbraré.
-No tienes por qué pensar así.-Dio dos zancadas, hasta quedar a su lado.-Tienes que mirar al futuro. Estas cosas pasan. Y te pasó a ti, pero no puedes dejar vencerte, tienes que luchar. Piensa en Karen…
-Soy consciente de ello.-Interrumpió, posando sus ojos en ella.-Pero no puedo, por más que quiera, no puedo.
-Pero…tienes amigos…Justin, Greg…
-¿Cómo sabes de ellos?-Dijo extrañado.
-Ustedes tres tienen un grupo. Son famosos.-Explicó, con naturalidad.- ¡Claro que los conozco! ¡Todos los conocen! –Sonrió.
-Ellos ya lo han intentado…-Retomó.-Pero es inútil. Supongo que los años sanaran mis heridas. Mientras tanto…
-No te des por vencido, Tim.-Dijo, resignada por la testarudez de él. Tim sonrió como respuesta. Ambos se quedaron allí, sobre el ventanal, mirando el mar. En silencio, hasta que Karen despertó. Y cada uno volvió a concentrarse en lo suyo: él a lidiar con su dolor y ella a jugar con la niña.

Tim se encargó se llevarla de regreso a su casa. Había algo en ella que le llamaba la atención, pero no sabía bien que era. Se había ofrecido a ayudarlo, sin preguntar. Le había dado consejos, había cuidado de Karen…algo más tenía que haber detrás de ella. Luján. Un nombre que jamás había escuchado. Por lo menos, en toda Europa.
-Gracias.-Sonrió tímidamente, bajando del vehículo.-No tenías por qué traerme, pero gracias…
-Gracias a ti. Enserio.-Sonrió también.-Cuidaste de mi niña y eso es importante para mí.
-De nada…-Susurró. Cuando estaba por despedirse definitivamente, muy a su pesar, escuchó que Tim le hablaba de nuevo.
-Pasaremos por el café mañana. ¿Hasta qué hora estás?
Luján quedó petrificada por enésima vez, en todo el día. No estaba equivocada, lo volvería a ver. Volvería a ver a Tim. Lo que hizo que en su rostro se dibujara una sonrisa imposible de ocultar.
-Hasta las nueve.-Respondió, mucho más sonriente que de costumbre.
-Iremos por la tarde. ¡Adiós!-Saludó, poniendo en marcha el auto. Ella quedó con su mano en el aire, como una completa estúpida, como una boba. Pero no le importaba en lo absoluto. Volvería a verlo. Nada podía hacerla más feliz que eso.

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