Llevaba unos pocos días viendo seguido a Justin. Al parecer Paloma no había sido la única a la que le había agradado el inesperado encuentro. Una semana después de haberlo conocido se apareció en su casa de la nada. Lo primero que había pensado era que volvía con su amigo, Tim. Seguramente este le había insistido para regresar allí. Pero, para su alegría, Justin volvía por ella. Aunque lo había visto bastante tímido la primera vez, por lo que ella dio el primer paso. Luego de unos minutos de conversación ya sabían todo acerca del otro. En días se habían vuelto muy buenos amigos.
Pero Paloma sabía que había un nivel más en esa relación, un último escalón. Con cada gesto, broma o sonrisa, por parte de él, la enamoraba cada vez más. Era simplemente perfecto. Esa magistral mezcla de ternura infantil y adultez que había en Justin, la volvía loca. Podía quedarse tildada en el aire, admirando sus brillantes ojos verdes, sin importarle dónde ni cuándo. Justin había reavivado cada célula de su cuerpo, que había creído que estaba muerta. Con una sola palabra, él había logrado tenerla en sus manos, a su completa merced. Y no le importaba en lo más mínimo. Le encantaba depender absolutamente de Justin, posar en él todas sus esperanzas y temores.
Estaba segura que él también sentía lo mismo. O algo parecido. Se moría de ganas por contarle a su prima todo lo que le estaba sucediendo, pero le era imposible. Luján sabía perfectamente quién era Justin y se daría cuenta de que no lo conoció por casualidad, sino por Tim. Y lo último que deseaba era que ese tipo la hiciera infeliz otra vez. Lo mejor para ella era tenerlo bien lejos, por lo menos Paloma lo creía así. Pensaba que le estaba haciendo un favor alejándolo de ella. Luján no se merecía sufrir y menos con un hijo en su vientre.
Retornó al mismo lugar al que había llegado, cuatro meses atrás. Pero las cosas eran muy distintas para Luján: había llegado a Inglaterra colmada de sueños y expectativas para el futuro. Ahora se marchaba con la amargura de estar lejos del hombre que amaba, pero cobijando con ternura a el fruto de aquella noche mágica junto a Tim.
No era la misma. Jamás volvería a serlo. Tendría que afrontar las consecuencias de sus actos al regresar. Su madre lo sabía todo, pero seguro le tenía preparo un extenso sermón a su llegada. Se encontraba sentada en el banco del aeropuerto de Londres, con su bolso y sus sueños rotos a cuestas. Pero con el dulce recuerdo de Tim, impregnado en su piel y en su vientre.
Paloma había ido a comprar algo para amenizar la espera del avión. Ella permanecía sentada en el banco. De pronto sintió algo parecido a un cosquilleo en la panza, algo se estaba moviendo. Alguien se había empezado a mover. Era él quien se movía: su bebé. Por quien viviría de ahora en más.
Era la primera vez que podía sentirlo en movimiento. Una sonrisa ilumino su apenado rostro y acarició con delicadeza su panza. Sabía que las cosas no serían fáciles para cuando regresara a la Argentina, pero lo tenía a él dentro de ella. La animaba, le daba fuerzas. Cerró los ojos lentamente, mientras una lágrima corría por su mejilla porque no quería alejarse de Inglaterra. Porque no quería separarse definitivamente de Tim.
Ese día, en particular, parecía estar inmerso en otro universo. Sabía que estaba en el estudio, con sus compañeros, sentado en uno de los sillones. Pero su mente estaba con Luján, mucho más que nunca. Estaba empecinado en recordarla y en sufrir por ella. No estaba dispuesto a olvidarla y no lo haría. Su mirada estaba posada en algún punto de la enorme sala, pero no sabía en cual.
No hacía otra cosa que verla sonreír entre sus brazos, escucharla susurrarle al oído palabras maravillosas. Cosas que nunca supo apreciar y que ahora las necesitaba, como el hombre necesita del aire para respirar. Su corazón latía desbocado, desesperado por volverla a ver. Sentía como si ella se estuviera alejando cada vez más, volviéndose inalcanzable. Sin embargo, ya lo estaba. Luján estaba del otro lado del océano, en una tierra desconocida para Tim… ¿Qué pasaría si él se embarcaba hacia la Argentina? ¿Cuánto tiempo le tomaría encontrarla? ¿Por qué no se animaba a hacer lo que su corazón le dictaba de una buena vez? Se levantó del sillón como un rayo, ante la mirada desconcertada de sus amigos.
-¿A dónde crees que vas?-Lo frenó Justin, en la entrada del estudio.
-Me voy a buscar a Luján. No me importa que esté del otro lado del mundo.-Lo empujó para que se corriera de su camino.-No puedo vivir sin ella y no voy a resignarme a perderla así como así.-Se encaminó a su auto a toda velocidad.
-¡Hey! ¡Espera Tim!-Justin salió corriendo tras él. Logró llegar antes que su amigo hasta la puerta del auto y tomó de la manija primero.- ¿Cómo pretendes encontrarla?
-No lo sé. No me importa.-Comenzó a forcejear con Justin, para abrir la puerta.- ¡Quítate, que no tengo tiempo que perder!
-¡Cálmate!-Gritó.- ¡Paloma nos puede ayudar!-Tim se detuvo inmediatamente y miró fijo a su amigo.
-¿Cómo? ¿Paloma? ¿Por qué?-Las palabras de Justin lograban confundirlo aún más de lo que ya estaba.
-Déjamelo a mí.-Aseguró con certeza.-Sé cómo puedo ayudarte.
Tim renunció a cualquier arrebato y decidió dejarlo en manos de Justin, quién parecía saber lo que estaba haciendo. Al principio no lo había comprendido bien, pero durante el viaje entendió cual era la relación que lo unía a Paloma: algo tenían. Dudaba de que fuera un noviazgo, pero en algo andaban. Hacía días que lo veía muy sonriente y solo podía ser por ella. No le quedaba más que confiar en Justin y rogar que ella le dijera dónde estaba Luján.
:D Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! Me muerooooo! Q lindoooo Sobriiiiiiiiiiii! :D me encantoooooooooooooooooo! :D
ResponderEliminarAhhhhhhhhhhhhhhhhh ya kiero el final, al fin se dio cuenta y la fue a buscarrrrrrrr! :D Q lindoooooooooooooooo! hay diosss!
Ya yayayayayayayayayayayaa kierooooooooooooo el ultimo cap kiero q ya sepan la verdadddd :D
Te kierooooo mucho sobriiiiiiiii! :D ♥
Segui asi ;) Sos una genia escribiendo! :)
Besitos!
Bye! :) ♥