Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

miércoles, 9 de junio de 2010

New One: 7ª Parte

Al día siguiente ninguno de los dos se atrevió a mencionar lo sucedido, ni siquiera desayunaron juntos, como lo venían haciendo todos esos días, o simplemente cruzarse en cualquier lugar de la casa. Era como si ninguno supiera qué hacer después del beso de la noche anterior.
En tanto si la señora Betty seguía mejorando así, no tendría que requerir ya de cuidados especiales, y eso significaba que Lily podría marcharse antes. Seguir con su vida como hasta ahora. Volvería a su casa y todo sería normal de nuevo. ¿Normal?
El beso cambió todo su panorama. Ya no estaba tan segura de lo que sentía por Sam. Hasta el día en que Peter apareció, creía que su novio era el hombre de su vida. Pero luego de lo acontecido la noche anterior, empezaba a replantearse seriamente su amor por él. Comenzaba a cuestionarse si realmente lo quería como antes. Quizás no lo notó anteriormente, porque ningún tercero se había metido en su camino. Hasta que conoció a Peter.
Simplemente le parecía maravilloso. Atento. Sincero. Tierno. Caballero. Era totalmente opuesto a Sam. Él podía se cariñoso en ciertas ocasiones, pero el resto del tiempo era bastante grotesco. Aunque era consciente de que era el único hombre que sería capaz de dar su vida por verla feliz. Y eso la hacía sentir terriblemente culpable. Culpable por haberlo engañado. Culpable por no quererlo como debía. Sam no merecía algo así de su parte. Justo en el momento en el que él había cambiado. Y todo por no causarle daño.
La paradoja era que esta vez Lily era quien haría sufrir a Sam.

Todo el trabajo de varios meses se concretaría esa misma noche. Sam aprovecharía la última noche sin Lily en la casa para llevar a cabo el secuestro. Él y Kevin se habían encargado de la logística. Mientras que Matt y otras personas habían seguido cada uno de los movimientos de la mansión Williams.
-¿Cuánto falta?-Preguntó nervioso Sam. Esta junto a Kevin a dos cuadras de la mansión, esperando dentro de un auto a que Peter saliera.
-Ten paciencia, Sam.-Susurró.-Ya falta poco. No debe tardar mucho más.

Eran las nueve de la noche, cuando Lily terminó de guardar su ropa en el bolso. Sólo se había despedido de Betty Williams y a Peter ni siquiera lo vio. También lo había evitado de la misma forma que el día anterior. Tampoco pensaba despedirse de él.
Estaba abriendo rápidamente en portón cuando oyó que la llamaban desde la puerta de entrada.
-¡Lily!-Giró, sabiendo perfectamente de quien se trataba: era Peter quién estaba gritando.- ¡Lily espera!-Se acercó velozmente a ella.-Tenemos que hablar.-Dijo, una vez que la alcanzó.
-Peter, por favor…-Él la cayó con un beso de lo más dulce y placentero que le hubieran dado. Y ahí estaba otra vez Lily: rendida en los brazos de Peter. Era algo que la superaba totalmente. A esa altura él podía controlarla como se le antojara, sin que ella pusiera defensa alguna. Aunque si lo hubiera hecho antes, hubiese sido mucho mejor para ambos.
Lily lo apartó de un empujón e intentó escaparse. Pero Peter fue más rápido.
-Te llevare.
-No quiero. Me voy sola.-Se opuso.
-Es tarde y es muy peligroso que andes sola.
-Peter ya basta. Te dije que…
-Vamos.-Le apretó la mano con fuerza y la condujo hasta su auto. La introdujo en el asiento del acompañante y la obligó a quedarse allí.
-Te dije que me iba sola.-Bufó. Se cruzó de brazos.
-Y te dije que yo te iba a llevar.-Puso el vehículo en marcha.
-Entonces llévame hasta la parada de autobuses. Por favor.-Intentó sonar amable.
Peter frenó de golpe y ella vio como un auto le cerraba el paso. Dos hombres encapuchados bajaron del mismo, con armas de fuego en sus manos. Abrieron violentamente la puerta del lado de Peter y le dieron un culatazo en la nuca, que lo dejó inconsciente. Lily se agachó y cubrió sus ojos con las manos, temiendo que fueran a hacerle lo mismo a ella. De ahí en más no vio más nada. Excepto por lo que escuchó de uno de los hombres…
-¿Lily?-Sonaba sorprendido, pero dijo su nombre en forma muy clara. Ella no se atrevió a levantar su cabeza para saber de quién se trataba. Aunque esa voz le sonó muy familiar. Aún así estaba muy asustada para reconocerla.
Cuando por fin lo hizo, se quitó las manos del rostro, vio como el auto de marchaba lejos y ella se quedaba inmóvil. Peter ya no estaba a su lado.
De pronto todo se tornó oscuro otra vez. La desgracia había regresado. Esa que se llevó a sus padres. Esa que le quitó los mejores años de su adolescencia, sumergiéndola en las drogas. La misma que volvía a ser la protagonista. Esta vez, llevándose consigo a Peter.

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