Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

sábado, 18 de diciembre de 2010

Untitled II: 6ª Parte

Su espalda comenzó a deslizarse a través de la rasgada pared del apartamento. A su vez, las lágrimas caían incesantemente a lo largo de sus delicadas mejillas. Eugenia se sentía miserable.
Sabía perfectamente que el sufrimiento que Gerónimo intentaba ocultar era su culpa. Siempre supo que debía volver y arreglar las cosas. Ahora él estaba casado y eso la hacía sentir más culpable de lo que ya era.
Miraba hacia todos los rincones de la pequeña porción de tierra, donde ambos fueran tan felices. No alcanzaba a entenderse a sí misma, ni a comprender el por qué permaneció en Estados Unidos cuando ya no había nada que dificulte su regreso. Ni Paula ni sus estudios no eran excusa suficiente como para que dificultasen su vuelta a Buenos Aires. Pero, en lugar de arreglar las cosas, la superó el miedo y el confort que New York le ofrecía. Porque así había sido, tuvo miedo al rechazo, a la verdad. Temía encontrarse con un Gerónimo distinto, que ya no confiara más en sus palabras o que haya encontrado el amor en los brazos de alguien más. Ambas cosas sucedieron.
Era su culpa.
Se levantó del suelo y comenzó a deambular a lo largo del departamento, empeñada en recordar cada momento vivido junto a Gerónimo. Podía recordar las interminables charlas, los juegos, cada tarde que se encontraban en ese lugar, las interminables caricias que dejara la despedida. Eugenia anhelaba tanto esa felicidad, la cual le costaba recordar la última vez que la sintiera. Más allá de sus treinta y cinco años, seguía siendo una estúpida adolescente que había jugado con el único chico que le importaba y que realmente valía la pena. Eligió el camino fácil, la seguridad y el engaño, en lugar de volver y aclarar las cosas.
Por más que le doliera, tendría que limitarse a mantener la distancia entre ambos cuando lo que más desea es aclarar los malos entendidos. No le quedaba más que ocupar ese rol que tan bien le sentaba y por el cual luchó tanto durante años, el lugar de médica. Simplemente una doctora que debía hacer lo posible por salvar la vida de su paciente. Ignorando completamente que esa paciente posee el apellido del único hombre al que en verdad había amado y por quien aún sentía algo.
Miró de reojo su reloj, mientras se secaba las lágrimas. Era casi mediodía y debía volver al hospital, ya había tenido tiempo suficiente para llorar y lamentarse lo que, a causa de sus actos, le estaba sucediendo. Pero era algo que iba más allá de ella misma… si las consecuencias solo la afectaran a ella, no sería tanto y podría soportarlo, pero había alguien más que estaba involucrado en esto, aunque no supiera siquiera del problema…

-En fin…-Carraspeó. Gerónimo no sabía bien qué decir. En realidad, sí, pero no estaba pasando por el mejor momento como para dar un discurso…- el rol del periodista, hoy en día…-Estaba dando muchas vueltas y podía ver una cierta mueca de descontento en el rostro de los directivos del colegio. Aunque, a fin de cuentas, ellos eran los únicos que estaban prestando algo de atención a lo que les estaba contando.-es el de comunicador. No podemos ni debemos mostrar nuestra posición al dar una información, ya que tenemos una influencia muy importante en la sociedad. Esto suele suceder, comúnmente, en lo que a política se refiere.-No podría soportar mucho más tiempo hablando sobre temas que comenzaban a perder la coherencia…-Un periodista puede expresar su opinión sobre algún tema o alguien en particular, pero no tergiversar la verdad, en base a su propio punto de vista. Esto es algo que deben tener muy en claro, por si alguno decide seguir esta carrera...-Para ser un final mediocre, estaba bastante bien. No podía seguir hablando allí, mientras su cabeza era solamente ocupada por la imagen de Matilde.-Lo siento mucho, pero debo irme. Mi esposa está hospitalizada y no se encuentra muy bien. Sepan disculparme.-Concluyó, apenado. Se levantó de la silla, que estaba en medio del escenario del salón de actos, y bajó del mismo tomando la dirección que lo conducía hacia la salida.
Sabía que detrás de él había murmullos y quejas, no le importaban demasiado. En lo único que pensaba era en salir cuanto antes de allí y volver junto a su esposa. La había dejado al cuidado del hermano de esta, pero no estaría tranquilo hasta no verla él mismo y comprobar que se encontraba bien.
Había pocos metros que lo separaban de la vereda. Sus pasos eran cada vez más raudos, los que no le permitieron percatarse de que alguien lo había estado siguiendo desde que saliera del salón de actos.
-¡Señor! ¡Señor!-Escuchó detrás de él. Sus pasos se volvieron más pausados, pero sin detenerse. Esto le permitió a su perseguidor alcanzarlo al fin. Más bien, perseguidora. Se trataba de una muchacha, alumna del colegio. No era demasiado alta y le sorprendió ver en ella un gran parecido con Julieta, su hermana. Seguramente era solo una mera coincidencia.
-¿A mí era a quien buscabas?-Preguntó, con la joven mirándolo atentamente.
-La verdad, sí.-Sonrió.-Me llamo Paula, fue un placer haber escuchado su charla.
-Me alegro.-Apenas si demostró algo de cordialidad. Estaba demasiado apurado. Más allá de la insistente mirada de la joven, seguía caminando hacia su auto.
-¡Espere!-Lo tomó del hombro, obligándolo a detenerse.-Por favor.-Lo soltó rápidamente.-Necesitaba saber algo…-Se quedó en silencio unos segundos, mirándolo quedadamente, como si estuviera hipnotizada. Había algo en ese Gerónimo que se le hacía muy familiar, pero no podía explicar cómo.
-Por favor…Paula ¿Podrías apresurarte? Me urge volver junto a mi esposa.-Le exigió que se apurara, aunque en ese lapso de quietud entre ambos, vio en los ojos de esa joven algo que le inspiraba confianza. Era extraño para él, pero estaba seguro que jamás le había ocurrido algo similar con una persona. O, tal vez, estaba algo desorientado, debido a que no tenía otra preocupación que la salud de Matilde.
-¿Usted conoce a Eugenia Arizábal?-Dijo sin ningún preámbulo.
Gerónimo quedó pasmado. No sabía que contestar. Con su mirada insistente, Paula lo obligaba a responder.
-¿Y? ¿La conoce? ¿Por casualidad no estuvieron en esta misma escuela?-Parecía no rendirse. Y, no se iría de allí sin obtener una respuesta, sin importar de qué índole sea.
-Y…-Estaba intentando elaborar una respuesta concreta…la cual parecía imposible de realizar.- ¿Porqué me preguntas eso?-Aunque la verdad era esa, además ni siquiera conocía a esa joven.-No tengo la obligación de responderte.
El estruendoso sonido del timbre evitó que Paula pudiera replicar con un argumento más firme. Pero, antes de que el preceptor la encontrara pudo repreguntar.
-Solo necesito saber si la conoce o no.-Dijo, en tono de suplica.
-No.-Se limitó a contestar, con el solo propósito de concluir allí mismo esa extraña charla que estaban entablando.
-Gracias. ¿Vio? Era todo lo que tenía que decirme.-Sonrió y volvió sobre sus pasos, para luego desaparecer tras la puerta de entrada al colegio.
Seguían siendo inexplicables los sentimientos que le generaba esa tal Paula, pero lo dejó con una sensación de frescura y afabilidad que nunca había sentido respecto a un extraño. De haberla conocido en otro contexto, le hubiese gustado conocerla un poco más.
Pero no era momento de detenerse en pequeñeces como la que le había ocurrido minutos antes. En realidad, preguntó por Eugenia, pero en este momento de su vida ella no significaba prácticamente nada… prácticamente.
¡Basta! En la única mujer que debía pensar era en Matilde y eso era todo lo que ocuparía su tiempo y pensamientos. Así era como tenía que ser, por más que la realidad se empeñara en distraerlo con otras cosas.

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Dedicado, especialmente, a la querida Lheito.

1 comentario:

  1. Wowwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwwww, esta espectacular sobriii!

    Me encanto este capituloo!

    Seguro que ya la va a encontrar con Eugenia y va a saber que es su hija ;)

    La verdad sobri me siento muy identificada con tu historia!

    Gracias por dedicarmela sobri! :)

    En seriooo!

    Esta hermoso este capitulo y es más que obvioooo que quiero YAA el cap. 7º ;) jajaja!

    Te quiero muchisimo sobri! :)

    Gracias gracias gracias y muchisimas gracias! :)

    Besitos!♥

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