Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

lunes, 11 de octubre de 2010

Untitled I: 8ª Parte

Eugenia era una tonta malcriada, pero él se sentía un completo idiota. Haber caído en su trampa fue lo peor que pudo pasarle. ¿Cómo pudo haber creído que ella era una persona diferente? Todo el mundo lo decía, pero su amor le hacía suponer que ellos eran los que estaban equivocados, por el solo hecho de guardar resentimiento hacía Eugenia. No había hecho caso y quedó como el peor de los estúpidos. Ella lo usó a su antojo. Lo hizo y lo deshizo con sus mentiras de niña indefensa que solo necesitaba un poco de afecto. Y qué decir de él, como su perrito faldero, que le siguió la corriente ciegamente y casi comete el error de confesarle lo enamorado que estaba.
Aunque, mientras lo pensaba recostado en su desordenada cama, parecía demasiado real. Todavía podía sentir que lo era. Pero no. No tenía que hacerse más ilusiones. No debía hacerlo. Esta historia, que nunca fue tal, ya se había acabado.
Por su cabeza no corría ninguna venganza o represaría contra Eugenia. No la necesitaba. Sabía perfectamente que el tiempo le haría ver a esa niñita todo lo malo que había hecho. Esperaba que solo aprendiera. Aunque, por lo poco que conocía de ella, no sería así.
Más allá de todo ese maldito juego…le dolía. Le dolía haber amado a alguien que no sabía lo que era el amor. Le dolía todas sus palabras. Le dolía saber que todo el mundo tenía razón y no haberles hecho caso. Pero más le dolía que, a pesar de sus mentiras, la siguiera queriendo. Era prácticamente una tortura. ¡No podía amar a una chica tan desalmada! ¡No podía! Pero lo hacía. Para su desgracia, quererla o no, no dependía de su cabeza sino de su corazón. Y este le decía a gritos que la amaba y que tardaría demasiado en olvidarla.
Lanzó, con violencia, contra la puerta una pelota de futbol que tenía a mano. Necesitaba descargar su furia de alguna forma. En el departamento no había nadie, por lo que no escucharía reclamos de ningún tipo. Pero, si fuese por él, no le vendría mal un fuerte abrazo de la vieja. Ella sí era la única mujer en su vida, junto con su hermana, claro. Eran todo lo que tenía.
Sin embargo, la necesitaba también a Eugenia. ¡Maldita sea! ¿Cómo podía ser tan terco? Permanecía ciego o tenía una venda en los ojos o algo. ¡No tenía que amarla! ¡Se suponía que la estaría odiando! Pero, ¿qué más podía hacer? O era un idiota o era que le habían roto el corazón y presumía que así debía sentirse. No estaba seguro. No le importaba. Esa maldita jugó con él, ¿y él que estaba haciendo? Llorándola. Rogando al cielo que sus palabras no sean ciertas. Pidiendo que regresara. Pensando que, tal vez, la habían obligado a decir aquello… ¿Qué estupideces estaba diciendo? ¿Qué la “obligaron”? Esa pregunta, paradójicamente, le aclaraba una duda: era un idiota.
Decidió de dejar de darle más vueltas al asunto, de las que ya tenía. Se levantó de la cama. Buscó en su armario alguna remera, ya que todavía permanecía con la del colegio, y salió hacía la cocina. Todo a su alrededor estaba muy ordenado, excepto su cuarto. Llegó a la cocina y buscó en la heladera algo que le pudiese sacar el hambre y la bronca que tenía. Solo encontró unos fiambres y tuvo que conformarse con eso nada más. Se hizo un abundante sándwich y se dispuso a consumirlo. Por lo menos, le quitaría el hambre que estaba sintiendo.
Se sentó en la mesa de la sala y comenzó a revisar la correspondencia que allí estaba. No eran más que cuentas y alguna que otra publicidad. Cuando estaba por dejarlas a un lado, notó que había una carta con el logo de la Policía Federal Argentina.
La tomó de inmediato y advirtió que ya había sido leída antes. Suspiró profundamente. Sabía que tenía algo que ver con ese innecesario Servicio Militar. Pero, como vivía bajo un gobierno de esta índole, no habría nada que lo salvara de la “Colimba”.
La carta, más bien notificación, no era demasiado extensa. Le comunicaban a donde debía asistir luego de que cumpliese los dieciocho años…Bahía Blanca. Eso fue todo lo que alcanzó a leer. Dejó el papel a un lado y regresó velozmente a su pequeña habitación. Si había algo que le podía hacer olvidar la rabia que sentía contra Eugenia, esa precisamente esto: el Servicio Militar.
No quería hacerlo. No lo gustaba. Lo odiaba. Depender de algún idiota no le hacía ninguna gracia. Correr sin sentido. Disparar armas añejas…perder la inocencia allí. Gerónimo imaginaba que no volvería a ser el mismo, luego de que acabara con todo aquello. Su madre, Ana, le insistía para que fuera. Le decía, con voz bajita, que si no cumplía, de todas formas, se lo llevarían y esa a eso que debía temerle. La “Colimba” le garantizaba que tendría a su hijo de vuelta, pero lo “otro”…no. Sin embargo no había forma de que le viera algo bueno a eso. Pero haría lo que fuera por “la Ana”, incluso el Servicio Militar.
Recordaba las extensas charlas que tuviera con Eugenia sobre eso. Hasta ella le daba ánimos para que lo afrontase de la mejor manera posible, que tal vez conseguiría un cargo en la policía o, mejor aún, en el ejército. Con eso ayudaría a su familia y les alcanzaría para vivir. Pero… ¿qué podía aconsejarle esa tonta? Seguro fingía preocupación e inventaba maneras de consolarlo. Podía apostar lo que fuera, a que ella se estaba riendo interiormente de sus penurias.
Cerró los ojos y se dijo que debía ser fuerte para lo que se venía. Sería por poco tiempo y después volvería junto a su madre y a Julieta. Pensó que, quizás, le tocara estar con Francisco. Por lo menos, tendría alguien con quien compartir su desgracia.
Deseó que el tiempo se congelara. No quería un futuro. Quería estar tranquilo. No quería imaginar nada ni odiara nadie. Solo necesitaba paz. Algo que creía que jamás volvería a sentir.

1 comentario:

  1. :O
    Noooooooooooooo, no tiene que pensar esoooooooo!

    Ella lo quiereee, fue obligada :( que injusto :(
    Ufa Ufa Ufa!

    Exijo un reencuentro, exijo que se encuentren y no se separen más :P Please sobri *.* :D ♥

    Te quieroooooooooooo muchooooooooooo sobri!

    Y me encanto este cap. tmb :D Obvio que quiero cap. 9º :D ♥

    Besitos! ♥

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