Escrito por Marìa Belèn

Escrito por Marìa Belèn

jueves, 2 de septiembre de 2010

Untitled I: 1ª Parte


Había estado observándola por varios meses y se convencía cada vez más de lo hermosa que era. La conocía por boca de otros. No era precisamente una niña que se comportara como debía indicarlo su status social. Ella era Eugenia Arizábal, la chica más linda del colegio San Andrés. Gerónimo estaba completamente enamorado de ella, desde la primera vez que la viera.
Él había ingresado al colegio a principios de año, aunque era uno de los pocos que no venía de familia de militares o con un buen pasar. Gracias a un conocido, pudo ingresar, un poco escapando de la dictadura que asechaba desde hace varios años ya.
Al principio, le había costado acostumbrarse porque sus compañeros dejaban mucho que desear. Pero todo cambió a comienzos de Abril…Eugenia apareció en su vida. Hasta ese entonces, solo escuchaba comentarios sobre ella y pudo comprobar con sus propios ojos lo hermosa que era. Y eso lo enamoró al instante…su figura delgada, fina. Su cabello negro, su sonrisa contagiosa y, sobre todo, sus ojos verdes, semejantes a una pradera en plena primavera. Nunca le había pasado algo así con una chica. Era Eugenia.
Todo comenzó la mañana que al profesor de Geografía se le ocurrió juntar a los dos quintos para darle su clase a ambos, ya que su curso estaba de hora libre. Al principio se habían negado, pero como lo que decían no le importaba a nadie, terminaron en el curso de al lado. En 5° 2ª. Y ahí estaba Eugenia, rodeada de sus amigas, en medio del salón. Seguramente se habría quedado embobado mirándola y, tal vez, ella lo había notado, porque escuchó risitas detrás de él, mientras se acomodaba en el fondo.
La cuestión era que jamás había sentido algo así. No era de esos chicos que suelen tener conquistas todos los fines de semana o que sea “el rompe corazones” del barrio. Él siempre estuvo en la suya y no se metía con nadie. Bastante tenía con cuidar de su madre, Ana, y de su hermana, Julieta, ya que era el único hombre en la casa. Cosa que pesaba. Después de la muerte del viejo, había sido muy duro ser el encargado de ocupar el lugar que él le había dejado. Quizás, por eso, no era igual a sus amigos. Bah, amigos, solo tenía un amigo: Francisco. Su amigo de toda la vida.
En fin, Eugenia, por más platónico que fuera su amor por ella, le traía algo de luz a su oscura vida. Era un imposible. Lo sabía. Pero nadie le impedía amarla. Algunas veces la seguía, después del colegio, y siempre veía que se encontraba con un chico diferente. Esa era una de las causas por las que era un imposible: no se comprometía con nada, ni con nadie. Eso, en un punto, le dolía a Gerónimo. Hubiese deseado que, al menos, fuera una chica del todo “decente”. Pero se había equivocado, cuando la vio besarse con tres chicos, en menos de cinco días.
En sí, eso era lo que comentaban. Decían que ella era “fácil”, utilizando otras palabras para describirla. “Que era una malcriada”, “que solo usa a los demás”, “que no siente amor por nadie”. Pero él no creía en todo esto, solo en lo que había visto.
Estaba seguro que había algo más detrás esa de mina linda y “arrasadora” que mostraba a los demás.
En fin, en tanto Gerónimo seguí pensando en ella y ocupándose de sus problemas. Esa mañana de Septiembre de 1981, lo sacaron del aula y se lo llevaron a dirección, con la carpeta a cuestas. El inconveniente se había dado por unas planillas que se traspapelaron y, a consecuencia, lo terminaron colocando en otro curso, 5° 1ª. Ahora ese problema se había solucionado y lo cambiarían al curso que le correspondía… ¡5° 2ª!
¡Vaya sorpresa que le estaba dando la vida! Sería compañero de Eugenia, podría conocerla un poco más. Podría saber si era como la pintaban los comentarios o solo eran meros cuentos, inventados por gente envidiosa…
Con su carpeta debajo del brazo, se dispuso a entrar lentamente al curso. Miro a todos tímidamente, mientras la preceptora se encargaba de presentarlo y era recibido por la profesora de turno.
-Hola.-Se limitó a saludar, ante la atenta mirada de sus nuevos compañeros.
-Pasa, pasa Gerónimo.-Lo recibió la profesora, indicándole hacia qué banco debía ir. En todo el colegio se tomó por costumbre sentar, en bancos de a dos, a un chico y una chica. 5° 2da no era la excepción. Por lo que la profesora lo sentó junto a…Eugenia.-Siéntese junto a Arizábal.-Lo dejó allí, a su lado. Él ya había entrado algo desconcertado, casi perdido, al salón. Muchas cosas le daban vuelta en la cabeza y, de la nada, aparecía sentado al lado de la chica más linda de todo San Andrés. Parecía un sueño, pero era la más hermosa realidad.
-Bienvenido.-Sonrió ella, cautivándolo.-Quédate tranquilo, te vas a acostumbrar rápido.-Susurró.
-Gracias.-Murmuró, sorprendido por su amabilidad. No supo como controló sus nervios de enamorado, pero lo hizo. Eugenia se veía más hermosa de cerca y la profundidad de sus ojos verdes amenazaba con descontrolarlo. Sin dudas, muchos de los chismes comenzaban a disiparse.
La clase, las horas, el día, pasaron sin mayores sobresaltos. Pudo cruzar más palabras con ella, pero siempre en un tono de respeto. No le importaba demasiado. Pasaría los últimos días de su secundaria al lado de la chica que amaba.
Lo que no imaginaba era cuanto cambiaría su vida, en ese tiempo que faltaba…

1 comentario:

  1. Hay esta hermosa Beluu! ^^

    Ya me sta gustandooooooooooooooooooo! ^^

    Hay que lindo, volistes again :D ya te extrañabaaa!


    Quiero el 2º cap. ;) jaja!

    Te quiero muchisimoooooooooooooo sobriii! ^^

    Besitos pichona ♥


    *Lheito Hughes* ♥

    ResponderEliminar